sábado, 15 de octubre de 2011

Tras la sombra del pasado (Borrador)

PARTE 1. EL ENCUENTRO. CAPÍTULO I.

Página I (Borrador)
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Aún faltaban más de quince minutos para llegar a la estación pero Clara ya tenía todas sus cosas a mano, observó su equipaje, sólo una bolsa de deporte y una mochila. Miró por la ventanilla intentando distraerse, estaba muy nerviosa, sentía como si el corazón estubiese alojado en su garganta y le impedía tragar.
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El tren entró en el túnel, ahora sólo podía ver su imagen reflejada en el cristal, sus ojos delataban el cansancio acumulado tras varios días de viaje; cinco días yendo de un lugar a otro, de ciudad a ciudad, siguiendo fielmente las instrucciones de su primo Jesse.
Aunque ella se enteró del plan de huída el mismo día de su partida, él lo llevaba planeando desde hacía varios meses, aún así la marcha fue precipitada para ambos gracias a un contratiempo que jugó en su favor.
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Notó cómo el tren iba disminuyendo la velocidad, se puso en pie para ir a la puerta más cercana, cuanto antes pisara el andén, antes habrá dejado su vida anterior sería al fin libre para tener una vida normal. Había deseado hacer tantas cosas que no sabía cual iniciar primero. El tren al fin paró y las compuertas se abrieron, inspiró despacio y profundamente para poder controlar su emoción, se apeó en el andén saliendo del tren de un salto.
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Mientras subía la rampa mecánica observó la estación con detenimiento, los andenes se encontraban bajo superficie. En la planta baja se encontraba el hall que estaba abarrotada de tiendas y restaurantes, buscó con la mirada la oficina de información, no le fue difícil encontrarla, una vez allí averiguó dónde se encontraba la consigna.
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Se sentó en un banco de la sala de espera, observó a la gente que entraba y salía de la estación, sabía que nadie la esperaba. Excepto Jesse, nadie sabía dónde se encontraba en ese momento, aún así era agradable imaginar que alguien la esperaba para recibirla. Negó con la cabeza sonriendo levemente, se sintió estúpida, abrió el bolsillo pequeño del lateral de su mochila sacando del interior una pequeña llave plateada con un número inscrito en el llavero circular de plástico. Abrió la taquilla número seis, sacando de su interior un sobre marrón acolchado en su interior con burbujas de de aire.
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Como tenía hambre, decidió revisar el interior del sobre en la cafetería, apenas le quedaba dinero y no sabía cuánto más debería seguir viajando, eligió el menú más barato.
En el interior del sobre había bastante dinero, miró asustada en todas direcciones para asegurarse que nadie se percató de lo que tenía, ocultándolo rápidamente en el fondo de su mochila, una vez que se tranquilizó, se dispuso a leer la nota que también había en el interior. Sonrió emocionada al reconocer la letra de Jesse.
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" Hola pequeñaja, supongo que a estas alturas estarás agotada, pero créeme, todo esto es necesario, sobre todo que cumplieras al pie de la letra el itinerario que te marqué. Si has llegado hasta aquí quiere decir que lo has hecho muy bien.
 Seguramente te alegrará saber que el viaje ha terminado. Las llaves que están con el dinero son las de nuestra nueva casa, detrás de ésta nota está la dirección, coge un taxi y recuerda pequeñaja, sé natural y no te pongas nerviosa, estás a salvo ¿ok?.
Te he dejado dinero suficiente para que te las arregles hasta mi llegada. En la casa verás una carta con las instrucciones que debes seguir y un plano de la zona, hasta que no llegue te sugiero que no te alejes mucho, al menos hasta hacerte con el barrio.
Te he matriculado en el instituto tal y como me pediste, sólo debes entregar las fotocopias de los documentos que faltan (también están en casa).
Espero que hayas memorizado nuestra coartada. Puede que conozcas a alguien y no debes decir más de lo que pactamos, así cuando llegue evitaremos posibles contradicciones y despertar desconfianza o sospechas.
Yo tardaré un tiempo en llegar, aún tengo que borrar pistas y esperar que dejen de seguirme (no te asustes, forma parte del plan, pero cuando menos te lo esperes estaré contigo, cuidate. Un beso".
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Clara leyó la carta un par de veces más, pagó la cuenta de su refresco y salió al exterior para buscar la parada de taxis, era verano en Sevilla y hacía calor, mucho calor. Una vez fuera, observó emocionada La Giralda, ¡Cuántas veces la vió en fotografías o en televisión!. Pero verla con sus propios ojos era una sensación indescriptible. Se alegró mucho que Jesse eligiera esta ciudad para comenzar una nueva vida.
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Le entregó al taxista el trozo de papel donde figuraba su nueva dirección, observando con atención y entusiasmo todo cuanto pasaba ante ella.

(Sylvia Ellston. Iniciado en 1989)
Obra registrada. Código: 1111250598960

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