martes, 24 de mayo de 2016

Capítulo segundo (1 de 3) Tras la sombra del pasado. Parte I "La huida"

II

Esa mañana Clara se sintió muy animada porque iría a conocer su nuevo instituto. Mientras se cepillaba el pelo, fantaseaba sobre cómo sería su nueva vida. Ya no tendría que asistir a clase escoltada por un Perro de Hugo que vigilase sus pasos. Al fin podría hacer amigos sin miedo a que les parara algo malo o sean utilizados para que Hugo mantuviese, más control si cabía sobre ella o su primo. Seguramente Jesse se mostrará receloso y desconfiado con la idea de hacer amigos, pero ella estaba segura que no habría ningún peligro en eso. A fin de cuentas, cuanto más normal sea la vida que lleven, menos sospechas levantarían y lo más normal es que una adolescente tenga amigos.

Cogió su mochila parcheada con trozos de tela de colores y tras asegurar de llevar consigo las llaves, un poco de dinero, un bloc de notas y un bolígrafo, salió de casa no sin antes hacer una última inspección a su aspecto. Presentaba un estilo hippie y aunque a primera vista se veía que su ropa era vieja, estaba bien cuidad y apenas se veía descolorida. Le hubiese gustado ir con algo más presentable, pero no disponía de otro vestuario. Todo cuanto ella tenía, Jesse se lo consiguió de sus "amigas" ocasionales, pero sobre todo de Denise, una chica solitaria y enigmática a su modo de ver y que fue el único referente femenino que ella tuvo. Si no fuese porque Jesse rechazaba cualquier vínculo sentimental, Denise hubiese sido la pareja perfecta para él. Clara siempre la admiró porque era independiente y decidida, parecía que no tenía miedo a Hugo y eso era digno de elogio. Pero sobre todo, por lo que más respetaba a Denise era que ella tuvo una oportunidad que los primos jamás tuvieron, elegir pertenecer a aquel mundo sombrío en cuya cúspide estaba Hugo, el padre de Jesse y ella lo rechazó mirándole a los ojos sin reflejar temor alguno.

Clara observó su nuevo instituto, un edificio de tres plantas con un amplio patio rodeado de árboles, unas pistas deportivas en el lateral y un pabellón que parecía ser el gimnasio. Junto al camino que llevaba a la puerta principal, había una larga baranda de hierro en el cual los estudiantes aprovechaban para aparcar las bicicletas o motocicletas. En el interior del edificio principal estaban dispuestas cuatro enormes pizarras de corcho en las que se mostraban los listados de los alumnos por nivel de estudios y módulos formativos, donde Jesse se matriculó en el área de electrónica y electricidad. Tras buscarse sin éxito por tercera vez, cayó en la cuenta que jamás se podría encontrar. Ambos estaban matriculados con apellidos falsos, se rió para sus adentros por su torpeza. Después de apuntar el número y planta de de su clase y la de Jesse, decidió pasear por el instituto para familializarse con él y no pasar  por la vergüenza de perderse el primer día.
Tal y como Jesse advirtió en su carta, se habían publicado el resultado de los exámenes de recuperación por lo que el instituto era un hervidero de gente entrando y saliendo de las aulas o despachos. Por todos lados había grupos de jóvenes que hablaban con entusiasmo bien de los resultados de los exámenes o bien de la época estival que estaba a punto de acabar. Clara se sintió como una más caminando entre ellos, estar rodeada de gente de su edad le hacía sentirse más segura y menos sola. Aunque aún se sentía un poco cohibida así que evitó mirar directamente a los ojos y no captar la atención de nadie.

Se fijó en un grupo de chicos que estaban charlando muy cerca de ella. Uno de ellos la miró fijamente y ella sintió que se le calentaron las orejas, se escabulló alejándose de su campo de visión. Fue hacia las escaleras y permaneció semi oculta tras una columna. A simple vista se adivinaba que eran muy buenos amigos. Los miró mientras su imaginación voló llevándola junto al pequeño grupo, riendo y bromeando con ellos.

-¡"Quillo", que te perdemos! - exclamó "Machi" chasqueando los dedos frente a las narices de su amigo.
-¡No seas idiota! - Fred se sobresaltó y retiró la mano de su amigo con un intento de sonrisa - Es que había visto una chica antes y la había perdido por un momento, me parece que es nueva porque nunca la había visto antes y me hubiese gustado que...
-¿Carne fresca? - "Machi" arqueó la cejas repetidas veces y se frotó las manos de modo teatral -Mmmmm, interesante, muy interesante.
-Te puedo asegurar que no es tu tipo - Fred chasqueó la lengua con fastidio y le miró seriamente.
- ¿Y qué? Puede que tengas razón en eso, que no sea mi tipo. Pero yo sí soy el tipo de todas - "Machi" soltó una carcajada forzada, lo hacía cada vez que quería fastidiar a su amigo que era muy a menudo.
- Joer tío, deja algo a tu abuela ¿quieres? - Juan intervino en la conversación entre risas - Si te mirases a un espejo te enamorarías de ti mismo.

Al igual que Fred, sabía que la palabrería de "Machi" era sólo fachada aunque los ajenos al grupo le tomaban muy en serio. "Machi" le pasó el brazo sobre los hombros y bajó la voz con tono confidente pero asegurándose que Fred también le oyese.
- Ya, ya me pasó y ocurrió lo inevitable - "Machi" simuló congoja en su voz - ¡Me comporté como un capullo y me partí el corazón! Cuando me miro en el espejo suspiro por lo que pudo ser y no fue.
Rompieron a reír a carcajadas mientras saludaron a una chica que se unió al grupo, tenía una buena melena negra y rizada, bastante atractiva y llamativa. Tras saludar a todos con dos besos en las mejillas, intervino en la conversación con aire distraído.
- ¿Qué me he perdido? - preguntó sin dirigirse a nadie en concreto.
- Algo muy bueno Muñeca, nuestro Mimosín se ha enamorado - contestó "Machi" con voz melosa - Pero seguro que al verle el careto, se ha escapado al ver sus intenciones porque la ha perdido de vista.
- ¡Que no seas imbécil! No es eso, es que me ha llamado la atención porque parecía desorientada y... - Fred giró la cabeza para evitar que "Machi" lo viese sonrojarse porque no se lo podría quitar de encima en días, entonces vio a Clara y la señaló con un gesto disimulado - Mira está ahí, en las escaleras, es la rubia de ojazos verdes que está sentada detrás de la columna.

Clara intentó sin éxito, agudizar el oído pero no pudo captar nada coherente, sólo risas y palabras sueltas. La chica que se había incorporado al grupo, intercambió unas palabras y se giró para mirarla directamente, también la miró el primer chico que se fijó. Parecía que el tema de conversación era ella misma. No sabía si salir corriendo o permanecer allí, deseaba hacer amigos, pero no sabía cómo hacerlo. ¿Debería acercarse y presentarse o dejar que ellos la inviten? Antes de poder decidir qué hacer, la chica se acercó un par de pasos. Clara sonrió con timidez y mientras se ponía en pie, ensayó mentalmente una presentación.
- ¡Si nos haces una foto te durará más, monina! - La chica replicó con una sonrisa maliciosa - ¿Es interesante lo que hablamos o eres simplemente así de cotilla?
Clara notó cómo se ponía colorada y sintió un nudo en la garganta. Cogió su mochila con torpeza y salió apresurada en busca de la salida. Luchaba por contener las lágrimas que amenazaban por salir mientras intentaba orientarse. Había puesto tantas esperanzas e ilusiones en ese día y esa estúpida le arrancó de su idilio de un plumazo.

Una vez en la calle, se paró un instante para orientarse y encontrar el camino de vuelta a casa. Una mano tocó su hombro para retenerla, ella se sobresaltó y se giró violentamente en actitud defensiva. Se relajó al comprobar que sólo se trataba del muchacho que vio antes.
- Tranquila, no quería asustarte - el chico habló con calma, aunque se le notaba un poco cortado por la reacción de Clara, señaló con la cabeza el pabellón principal - No debes tomar en serio a Susana, es una borde por naturaleza e imbécil de nacimiento.
- Es que... no me esperaba que me hablasen así y me ha dejado muy cortada, no sabía qué contestar - Clara habló con voz queda intentando que no se le quebrara.
- No es mala, aunque pueda parecer un bicho. Sólo es que se divierte así, cortando a todo el mundo. No tiene nada contra ti y no es personal, eso te lo aseguro. Pero hagamos borrón y cuenta nueva - Fred carraspeó de forma cómica y sonrió a Clara con amplitud mientas le ofrecía la mano a modo de saludo - ¡Hola, veo que eres nueva! Soy Fred, ¿y tú, cómo te llamas? [...]


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