viernes, 8 de julio de 2016

Capítulo Cuarto (1 de 2) Tras la sombra del pasado. Parte primera. La huida.

Fred tiró sus cartas sobre la mesa de mala gana. Con ésta, ya eran tres manos seguidas las que perdía, había cumplido su cupo de derrotas.
- Voy a dar una vuelta, ¿alguien se apunta? - preguntó fijando la vista en Clara.
Ella asintió y se levantó con timidez mientras los demás se lanzaban miradas cómplices y sonrisas confidentes. Susana hizo el ademán de levantarse también pero "Machi" le lanzó una mirada de advertencia, no le hizo falta decir más nada. Ella frunció los labios y se sentó de nuevo. "Machi" sonrió con picardía, enfurecer a Susana era mejor que a cualquier otro, pues la consideraba como un igual. Juan les miró un instante, se avecinaba otro ataque verbal entre estos dos y aprovechó que Clara y Fred ya se habían marchado para desviar la atención.

- ¿Qué os parece la nueva? - preguntó
- A mí me cae genial, puede que un poco inocente pero creo que es por timidez, en cuanto nos conozca mejor, dejará ese aire de pajarillo asustado - contestó Ana - Y además hace muy buena pareja con Fred, se nota que está coladita por él. Espero que no se junte el hambre con las ganas de comer y ambos se lancen al agua antes de que se seque.
- Pero es un poco rara ¿no? A veces está algo ausente - murmuró Juan.
- Mira quién habla de rarezas, pero no es eso, te lo aseguro - añadió "Machi" - Más bien está flipada, cualquier cosa que hagamos, ella se lo toma como el mayor acontecimiento del mundo. Ha estado viviendo en Barcelona y Londres, pero este pequeño viaje se lo ha tomado como si fuese el confín del mundo. Es como si acabara de nacer y está descubriendo un mundo completamente nuevo. No sé pero creo que se calla muchos detalles y los pocos que ha contado, no terminan de cuadrarme.
- ¡No seas paranoico "Machi"! - exclamó Ana - Lo que le ocurre es que es muy soñadora, de eso sé más que nadie. Pero también está bastante cortada. Es verdad que siempre está en Babia, pero ten en cuenta que acaba de mudarse de ciudad y ahora está sola. Para cualquiera, esta nueva experiencia nos dejaría descolocados hasta estar acostumbrados ¿no?
- Pues estoy con "Machi" - añadió Susana mientras repartía las cartas - También pienso que algo esconde o se calla. Esa no es trigo limpio, estoy segura. Cuando habla de sí misma siempre se repite como un lorito y cuando le preguntamos algo más, se pone evasiva y cambia de tema rápidamente. Seguro que está jugando a dos bandas y de eso entiendo más que nadie.
- No te flipes Muñeca - "Machi" chasqueó la lengua - No soy tan retorcido como tú, es rara pero no malintencionada. Hay cosas que no me cuadran pero no veo malicia en ella. Hay algo que no me llega a cuadrar de Clara pero tiempo al tiempo, a mí no se me escapa nada.
- En eso te doy la razón, tienes un don para ver el interior de las personas - respondió Juan sonriente - Pues cuando te cuadren las cosas ya nos contarás.
- Contaré lo que me dé la gana y a quien me dé la gana ¿Cuándo he hablado de alguien sin venir a cuento? - "Machi" se tapó parcialmente la cara con su tanda de cartas y lo miró fijamente - No me van los cotilleos, eso es para vosotros que sois unas viejas alcahuetas.
- Cuando te pones así de borde, te conviertes en le mayor capullo de la historia - Juan respondió haciendo notar su molestia, robó carta sin mirarle a los ojos.
- Chicos, no empecemos que ha sido un día estupendo - Ana les miró seriamente.
- Pero si ha empezado él - protestó Juan.
- Y como siempre, la Princesa lo termina - "Machi" sonrió ampliamente mientras intentó dar un abrazo a su amigo - Venga Juanito, hagamos las paces y dame un besito.

Entre risas y protestas, Juan intentó de zafarse de su amigo mientras éste insistía en darle un beso. Sin querer, pateó la tabla que hacía de mesa y tiró todo lo que había sobre ella ante las protestas de las chicas que comenzaron a recoger las cartas mientras se reían de las niñerías de esos dos.

Clara y Fred caminaron en silencio hasta llegar a un enorme nogal el cual, tenía una plataforma de madera con una escala de cuerdas y un columpio hecho con un neumático colgado de una gruesa rama. Fred la invitó que se sentase junto a él sobre un tronco hueco a los pies del árbol.
- Éste siempre ha sido mi lugar favorito - comentó con tono melancólico - Este tronco fue un barco, un submarino, un avión y el árbol, un fuerte y miles de cosas más. Aunque hace siglos que no jugamos, me encanta venir aquí el último día de vacaciones y revivir en mi cabeza aquellos años. Los mejores de mi niñez, los viví con mis abuelos y mis amigos.
- Es genial tener amigos como vosotros. Estáis todos muy unidos y aunque cada cual es más diferente al otro, tenéis una empatía envidiable.

Clara miró al horizonte, aunque estaban en penumbra, el cielo aún tenía los colores cálidos del atardecer veraniego. Pensó en su infancia, pero en esos recuerdos no había juegos ni diversiones, inconscientemente frunció los labios.
- ¿Echas de menos tu antigua casa o a tus amigos? - Fred interpretó su expresión como añoranza.
- No, no es eso.
- Te veo un poco alicaída, ¿qué te ocurre? [...]


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