viernes, 8 de julio de 2016

Capítulo Cuarto (2 de 2) Tras la sombra del pasado. Parte primera. La huida.

[...] Clara suspiró profundamente y se le ensombreció el semblante. Miró a Fred fijamente, él se sintió intimidado por la expresión autoritaria que se tornó y sus penetrantes ojos verdes le turbaron aún más si cabía.
- Puede que resulte extraño lo que te voy a pedir, pero necesito que me prometas algo.
Fred asintió con la cabeza algo confuso. Clara tragó saliva despacio y buscó las palabras adecuadas.
- Prométeme que nunca me preguntarás por mi pasado o lo que hacía antes. Es algo que quiero olvidar, fue muy duro para mí. No puedo decir nada más pero necesito que confíes en mí porque algo me dice que eres de confianza. ¿Me lo prometes?

Fred se quedó perplejo por su reacción, supuso que necesitaría ganar su confianza para que ella pudiese explicarse un poco mejor, pero la exigencia de esa promesa incrementó su curiosidad. No obstante, se sintió halagado por esa semi confidencia.
- Te lo prometo, tranquila, puedes confiar en mí. Y cuando quieras hablar, aquí tendrás siempre un amigo. Y también pongo la mano en el fuego por los demás.
- No, los demás deben quedar al margen. Sé que puedo confiar en ti y necesito que me eches un cable cuando los demás me atosiguen con preguntas. Y por favor, de esto que te he dicho, ni una palabra a mi primo Jesse. No debí decir nada, pero... bueno, es que es muy complicado.
- Mira Clara, no sé lo que te ha pasado o porqué te quieres cerrar. Pero creo que lo tienes muy reprimido cuando te sientas preparada, podrás desahogarte conmigo. Te juro que sólo seré oídos y no diré ni opinaré nada si con eso te sientes más tranquila.
- Muchas gracias Fred, tengo intención de empezar de cero y olvidarme de todo cuanto he dejado atrás.
- Permaneceré como una tumba, te lo juro. Por lo que a mí respecta, esta conversación no ha existido.

Clara sonrió ampliamente, no pudo contenerse y le abrazó musitando "gracias", se dio cuenta de cuánto necesitaba un abrazo e inconscientemente, se aferró aún más a él. Fred correspondió el gesto alargando el momento todo cuanto pudo. Clara levantó la cabeza para volver a darle las gracias, clavaron las miradas. Fred sintió un escalofrío, pese a la oscuridad parcial, podía distinguir sus ojos verdes, intensos y profundos. Ese color, parecía irreal, eran como los de un gato, pero además de intensidad, pudo ver en ellos mucha tristeza y no pudo evitar sentir la necesidad de protegerla. Tragó saliva y se armó de valor para besarla.

Juan permanecía agazapado en la ventana espiando a la pareja con unos prismáticos. Cuando vio que Clara y Fred se abrazaron, dejó escapar una risita contenida. Eso llamó la atención de Ana que fue rápidamente a su lado y le quitó los prismáticos de un tirón para ver qué ha provocado la reacción de su amigo.
- ¡Anaaaaa, que me ahogaaaas "so" burraaaa! - Juan exclamó entre toses mientras intentaba liberarse de la correa que aún tenía alrededor del cuello.
Ana se rió tras hacerle un mohín y reguló las lentes de los prismáticos para ver mejor la escena que captó su atención. 
- Y ahí está al fin, el primer beso - anunció ella tras dirigir los prismáticos hacia donde estaban Fred y Clara.
- ¡Pero qué infantiles sois, a ver si maduramos! - Susana replicó con fastidio, detestaba no ser el centro de atención - Como Fred se entere que lo estáis espiando, vais a ver. Irá a por vosotros hecho una furia.

"Machi", tumbado sobre los cojines del suelo, se entretenía tirando una pelota de tenis al aire, miró un instante a Juan y Ana que se disputaban la posesión de los prismáticos, volvió a fijar la vista al techo y lanzó una carcajada forzada.
- ¿Fred furioso? ¡No me hagas reír Muñeca! Un peluche daría más miedo que él. Es un "rajado" ¡Si ha gastado todo el fin de semana para sacar un simple besito! Siempre será mi Mimosín, yo no hubiese tardado ni cinco minutos.
- Te estás equivocando con Clarita, "Machi" - Ana se sentó a su lado quitándole la pelota en pleno vuelo - Es muy distinta a las chicas que tú encuentras.
- No me ofendas Princesa - "Machi" le guiñó el ojo - Nunca me equivoco, Clarita parece muy necesitada de cariño. Si el Mimosín se lo hubiese currado mejor, ese beso se lo habría dado en el instituto el día que la conoció.
- Fred es más serio a la hora de buscar la media naranja. Y vale, no es tan lanzado como tú pero te repito no es una "pava" más, todos tenemos nuestras exigencias, tú incluido.
- ¿Y qué buscas tú, Princesa? - "Machi" se incorporó y con el dedo índice, le dio un toquecito en la nariz sonriendo con ternura - Eres la soltera de oro ¿no te aburres de repartir calabazas?
- Ya sabes que yo no busco - lanzó una mirada con aire misterioso - Sólo espero que aparezca el apropiado. Cuando le conozca, sus ojos me dirán que le he encontrado.
- Ains Princesa, tú lo que buscas es un príncipe y un cuento de hadas. Pero no te das cuenta que, encerrada en la torre, todos pasan de largo y no los ves. Al final, sucumbirás a lo inevitable, cerrarás el cuento y te quedarás con las ganas.
- Y según tú, listillo, ¿quién podría ser mi rana?

"Machi" comenzó a croar levantando las cejas repetidamente mientras sonrió con malicia. Ana le tapó la cara con un cojín para acallarlo. Juan rió a carcajadas y vitoreó el gesto. Susana se marchó a su habitación bufando molesta, siempre odió y envidió la confianza y el cariño que "Machi" y Ana se tenían. Pero hace mucho que aprendió a sobrellevarlo, en ese terreno, no tenía nada que hacer. Anita es la hermanita pequeña del grupo, la que todos se sentían con la obligación de proteger y cuidar. De todas formas, Susana disponía del lugar que le interesaba porque "Machi" trataba a Ana  del mismo modo que hacen los demás, como un hermano mayor obligado a velar por ella. Pero como "Machi" actuaba con Susana era otra cosa, "Machi" le ofrecía lo único que a ella le interesaba. Y esa situación era recíproca en ambos.


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