sábado, 9 de julio de 2016

Capítulo Quinto (1 de 2) Tras la sombra del pasado. Parte primera. La huida.

Llegó el final de las vacaciones de verano, al día siguiente comenzaría oficialmente el año académico. Pasaron todo el día en casa de Clara, viendo películas y escuchando música. A medida que caía la tarde, los ánimos estaban cada vez más mermados. Juan se marcharía con su madre y hermana a Córdoba, ya sólo se podrán ver en vacaciones y algún fin de semana que otro. Fred era el que peor estaba llevando la despedida. Juan era su mejor amigo, desde pequeños fueron inseparables. Pasaron gran parte de la tarde charlando en el jardín recordando anécdotas de la infancia. 
Clara los observó a través del cristal de la puerta corredera, quiso ir para intentar animarles, pero "Machi" se lo impidió.
- Déjales un rato más a solas, necesitan este momento.
- Pero...
- Haz caso a "Machi", Clara - Ana sonrió levemente - Él nunca se equivoca con sus suposiciones. Juan y Fred siempre fueron uña y carne y necesitan despedirse a solas.
Clara asintió en silencio e intentó prestar atención al juego de mesa, pero no era la única que le costó centrarse. El resto del grupo, también estaban pendientes de esos dos. Realmente era un día triste para el grupo, era la primera separación que habría desde que se conocieron.

Juan miró la hora y resopló con fastidio. Fred intentó animarle con una sonrisa pero el gesto le quedó un tanto falso.
- Siento que te marches Juan, me voy a quedar muy solo. Todavía no te has ido y ya te estoy echando de menos.
- Vamos tío, que el que se va a quedar solo voy a ser yo. No conozco a nadie en Córdoba a excepción de mis primos y al menos tú te quedas con las chicas y "Machi" y ahora también tienes a Clara.
- Las chicas son chicas y Clara es estupenda. ¿Pero a quién pediré consejo?
- No dramatices - Juan se rió a carcajadas para aliviar tensiones - A ver, tenemos Whatssap, Facebook, Skype, teléfono... Podemos hablar a diario y a todas horas.
- Pero no será lo mismo y lo sabes.
- ¿Y qué pasa con "Machi", crees que te dejará tirado?
- Sabes que es buen colega y nos reímos mucho pero como amigo no puedo contar con él y mucho menos tenerle como un hombro a quien arrimarme. Desde aquello que pasó hace dos veranos, nuestra amistad perduró pero se quedó tocada y lo sabes. Además, no se toma nada en serio y le encanta tocarme las narices todo el tiempo.
- ¿Pero todavía le guardas rencor por eso? - Juan le miró con asombro - Se pasó tres pueblos lo reconozco, pero tú estabas amargado y creo que en realidad te hizo un favor.
- No, rencor no le guardo. Puede que yo no estuviese bien y todo lo que quieras, hasta ahí vale y seguramente hubiese sido otro el que me jodiera, pero el caso es que fue "Machi". El pasado en el pasado queda, pero entiéndeme.
- Te entiendo perfectamente. Has perdonado pero no olvidado.
- Exacto.
- Pero no voy a desaparecer, estaré siempre aquí, de otro modo vale, pero cuando me necesites...
- Lo sé pero me va a resultar raro estar en el instituto sin verte.
- Juer tío, al final me vas hacer llorar y a ti poco te falta. A ver quién es el guapo de frenar a "Machi" si nos pilla con esta guisa.
Fred rió con ganas y ambos permanecieron en silencio, sumidos en los recuerdos y buscando palabras de ánimo que ninguno podía expresar con sinceridad.

Regresaron al salón en silencio. "Machi" decidió poner fin a las caras largas haciendo uso de su vasto repertorio de chistes. Su modo de narrar, sumado a sus gestos y muecas, hicieron estallar a carcajadas a todos. A Clara le comenzó a doler las mandíbulas de tanto reírse. Estaba completamente integrada, sentía como si siempre hubiese pertenecido a ese grupo de amigos y así era como los demás la trataban.
Llegó la hora de las despedidas que ninguno quiso prolongar demasiado porque no querían echarse a llorar, sería un mal recuerdo para todos.

Desde el jardín delantero de su casa, Clara observó cómo sus amigos se marchaban a sus respectivas casas. Era una suerte que sus únicos amigos también fuesen vecinos, bueno, todos excepto "Machi" que vivía en un bloque de viviendas cerca del instituto, aún así estaba relativamente cerca. Ana vivía frente a ella, Susana justo al lado y Fred, en la calle paralela a la suya.

Se fijó en el jardín de Ana, perfectamente decorado y cuidado, empezó a fantasear con convertir su jardín de gravilla en algo parecido. Se entretuvo en arrancar los hierbajos intentando adecentar imaginando un resultado final. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no se percató que alguien se le acercó con sigilo a sus espaldas quedando parado detrás suya observándola con detenimiento. 
- Hola Pequeñaja - dijo una voz muy familiar para ella - No sabes lo mucho que te he extrañado.

Clara reconoció la voz al instante y levantándose rápidamente, se lanzó a sus brazos sin poder controlar el llanto provocado por la emoción. Jesse la abrazó con ímpetu e intentó tranquilizarla susurrando palabras de aliento mientras besaba su frente con ternura y acariciaba su sien con los pulgares. Ella sollozaba aferrada a su primo, al fin había llegado.
- Estaba muerta de miedo por ti, casi me muero de preocupación.
- Lo sé Pequeñaja, lo sé. Ojalá hubiese podido ser de otro modo - Jesse intentó tranquilizarla pero él también estaba emocionado - Anda, entremos en casa, tenemos mucho de qué hablar.

Susana esperó que ambos desaparecieran de su ángulo de visión para comprobar lo que había grabado con su teléfono móvil. Estaba asomada en la ventana de su habitación fumando un cigarrillo cuando se encontró con aquella escena. Entró dentro y esperó que se encendiera el ordenador sonriendo con malicia a la vez que marcaba su teléfono.
- Fred soy yo, enciende tu ordenador que quiero enseñarte algo por Skype - se esforzó para que su voz sonase preocupante.
Esperó unos segundos y cuando se abrió la ventana que comunicaba que Fred se había conectado, colgó el teléfono y se colocó los auriculares.
- ¿Qué tripa se te ha roto ahora? - preguntó Fred a través de la pantalla con bastante curiosidad.
- Espera y verás, te envío un vídeo que he grabado ahora mismo. Esto ha ocurrido hace unos minutos. Al parecer tu novia no es tan santurrona ni tan tonta como parecía.
Fred se extrañó ante tal comentario y descargó el vídeo que había recibido. Permaneció en silencio intentando asimilar la imagen que ante él apareció en la pantalla. Susana reprimió una sonrisa satisfactoria al ver la expresión de su amigo.
-¿Pero qué es esto? - exclamó - ¡No me lo puedo creer!

Susana quiso responder pero Fred se desconectó sin más. Ella volvió a poner el vídeo usando la pantalla completa de su ordenador y detuvo la secuencia del vídeo para poder ver detenidamente al chico que Clara abrazaba. Se preguntó quién podría ser, era bastante guapo y estaba cañón. Parece un poco mayor pero accesible. Se suponía que Clara no conocía a nadie aquí, pero era evidente que a ese chico sí y al parecer bastante bien.
Había mucha confianza entre ellos. Hizo una captura de pantalla y amplió todo lo que pudo para ver mejor la cara de ese chico. Sonrió levemente mientras se mordió el labio inferior. Tenía que reconocer que ese chico no estaba nada mal.
- Lo siento "Machi", he ganado - dijo entre dientes mientras entre cerraba los ojos sonriendo con malicia - Este año, la carne fresca es para mí. La letra pequeña no especificaba que nos nuevos conocidos deban ser del instituto. [...]



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