jueves, 7 de julio de 2016

Capítulo Tercero (3 de 3) Tras la sombra del pasado. Parte primera. La huida.

[...] - ¿Entonces veraneáis todos juntos aquí y desde siempre? - preguntó Clara con curiosidad.
Ana asintió encogiéndose de hombros y comenzó a señalarlos uno a uno.
- Más o menos. A ver, Fred y yo sí que nos conocemos desde siempre. Sus padres y los míos son amigos desde que tenían nuestra edad. Así que sus abuelos son como si fuesen los míos. Cuando nos hicimos muy amigos de Juan, "Machi" y Susana, empezamos a veranear todos los años. A medida que fuimos creciendo, pasamos de estar el verano completo a pasar fines de semanas sueltos y como recuerdo por los viejos tiempos decidimos venir aquí la primera y la última semana del verano, pase lo que pase. Aunque este año es el segundo que nuestros padres nos dejan ir solos. A mí me encantaría que hiciéramos como mis padres y los de Fred, mudarnos los unos junto a los otros.
- Princesa, sólo tienes que pedírmelo y me instalo en tu habitación en cuanto regresemos a Sevilla - "Machi" la abrazó con cariño y le dio un toquecito en la nariz.
- Muy bien, por mí de acuerdo. En cuanto mi padre te dé el visto bueno.
- Joer Princesa - "Machi" se tumbó en la hierba apoyando la cabeza sobre las piernas de Susana - Pide algo más fácil, como por ejemplo, que apague el Sol soplando o seque el mar usando una esponja.

Clara los observó uno a uno, realmente envidiaba esa amistad, aunque la habían acogido muy bien desde el principio y deseaba estar tan unida e integrada al grupo como lo están ellos. Dudó si estarían tan bien con ella como en ese momento si se enterasen de quién es ella en realidad o mucho peor, sepan cómo es Jesse y lo que hizo en un tiempo no muy lejano. Siquiera ella sabe con exactitud qué hacía, pero la ligera idea que tenía sirvió para estremecerse al pensarlo.

"Machi" la observó con aire distraído mientras se dejaba acariciar el pelo por Susana. Se oyó una campana que provenía de la casa. Se incorporó de un salto y sonrió a Clara trasmitiéndole tranquilidad al ver que se tensó al sentirse observada.
- ¡Hora de comer! Ahora sabrás lo que es una buena comilona, es lo mejor de visitar a los abuelos.
"Machi" bajó la linde con las manos en los bolsillos mientras silbaba distraídamente . Tenía esa costumbre para disimular que estaba pensando en algo que le preocupaba, a excepción de Susana, nadie sabía de esa manía. Había algo en Clara que le intrigaba, era demasiado inocente, como si hubiese nacido ayer y aunque lo controla muy bien parece tener miedo del mundo como si estuviese en constante peligro y tiene todos los sentidos en alerta.

Como hacía una temperatura agradable, la abuela dispuso la mesa en el merendero de piedra y madera que estaba en la parte trasera de la casa. Clara miró la pérgola detenidamente, estaba cubierta con una parra de la cual colgaba caprichosamente algunos racimos de uvas que aún no estaban maduros. 
El viaje y el paseo habían abierto el apetito de los chicos y rindieron cuenta del festín que la abuela les ofrecía, como Fred le dijo, todos los productos eran autóctonos de la finca. Ensalada de hortalizas, tomates maduros aliñados con ajo y aceite de oliva, jamón curado, queso, carne mechada, pan recién horneado y para beber, limonada y gazpacho bien frío. 
Nadie dijo nada durante la comida, tenían demasiada hambre como para entretenerse en conversar. Clara aceptaba pequeñas cantidades de todo cuanto Fred le ofrecía, estaba encantada, nunca había probado alimentos tan sabrosos. 
"Machi" se bebió un vaso de gazpacho de un sólo trago y tras un par de golpecitos con el puño cerrado en el pecho, soltó un largo y sonoro eructo que provocó la risa de todos. La abuela salió rápidamente de la cocina e inmediatamente le propinó un sonoro pescozón.
- Si comes como un cerdo, dormirás en la pocilga - le amenazó.
- ¡Pero abuelaaaa! - protestó "Machi" mientras se frotaba la nuca - ¿Cómo sabes que he sido yo? No es justo, ni has preguntado.
- Porque siempre eres tú - contestó la abuela reprimiendo una sonrisa.

Todos rieron aún más y él asimiló su derrota. Ana comentó a Clara entre susurros, que "Machi" siempre se llevaba como mínimo, un pescozón diario de los abuelos. Pero no sólo ellos le regañaban, el propio padre de Ana, también terminaba dándole algún que otro coscorrón. Y es que "Machi" era único para sacar a cualquiera de sus casillas, sólo le bastaba saber qué te molesta para no dejarte en paz. Ese era su mayor entretenimiento.

Después de un delicioso postre a base de macedonia de frutas del tiempo, café con leche y bizcocho casero, subieron a dormir una siesta.
Aunque Fred tiene una habitación propia en la segunda planta, nunca la utiliza cuando están sus amigos. Subieron directamente a la tercera planta, donde había tres dormitorios, un baño completo y todo alrededor de una amplia sala central que los chicos usaban como zona recreativa. Originalmente, fue la buhardilla-trastero de la casa, pero el abuelo lo habilitó para que los chavales tuviesen un espacio propio y así no molestarían correteando o armando jaleo por la casa. Y ellos disfrutaban de ese espacio como un auténtico oasis donde podían vivir una independencia parcial.

Clara hizo una inspección rápida, no podía evitar evitar memorizar hasta el último rincón de cada sitio nuevo que conocía. No había sillas, en su lugar había enormes cojines por el suelo alrededor de una mesa hecha con cajas de madera y un gran tablón. También vio una estantería llena de juegos de mesa y un mueble con juegos de mesa, un televisor y un equipo de música algo anticuados. Todo el conjunto era más que suficiente para que los chavales estuviesen entretenidos durante horas, incluso días sin necesidad de salir de la estancia. Cosa que sólo ocurría los días de lluvia.

Ana cogió la mano de Clara para enseñarle la habitación de las chicas y así pueda acomodar sus cosas. La habitación era mucho más grande de lo que imaginó, las cuatro camas dispuestas por parejas unas frente a otras, una mesilla de noche entre ambas, un ropero aparentemente antiguo con una puerta gruesa y espejo. Esperó que Susana y Ana dispusieran de las cama para poder elegir una de las sobrantes.
Hablaron sobre banalidades mientras deshacían el equipaje. Susana se sentó sobre un arcón de madera bajo la ventana, la abrió y se encendió un cigarrillo exhalando el humo hacia el exterior. Miró a Clara con algo de recelo y sonriendo con malicia.
- A ti te gusta Fred ¿verdad? - preguntó sin tapujos - Se te nota a leguas.
Clara sintió que se ruborizaba y bajó la mirada intentando encontrar una respuesta adecuada pero sincera. Ana acudió en su ayuda y chasqueó la lengua.
- Susana, no empieces con tus intrigas, que acabamos de llegar. Déjales que ya se decidirán. ¿No ves que están los dos muy cortados? Tus juegos no son para el grupo, ¿vale?
Susana quiso replicar pero oyó que "Machi" la llamó. Se marchó de la habitación sin mirar a nadie.

- ¿Se ha enfadado? - Clara se quedó preocupada.
- ¡Qué va! Susana es muy particular. Puede parecer que tiene mala leche y bueno, para ser honestos a la verdad, es que sí que tiene muy mala leche - Ana negó con la cabeza y rió con soltura - Pero no es mala con los amigos, sólo que se divierte así, buscando las cosquillas y exasperando al personal pero ya te acostumbrarás. Ya te lo dije, ella y "Machi" son tal para cual y, a ése es al que menos tienes que tomar en serio porque como te encuentre un punto débil, estarás perdida y si no me crees, no te pierdas detalle en cómo habla a Fred. Se aprovecha que es un "cacho" de pan y no le deja en paz ni un segundo. Tranquila, si veo que alguno se pasa de la raya, les pararé los pies hasta que cojas la confianza suficiente para hacerlo tú misma.

Clara agradeció la advertencia, Ana continuó hablando de la infancia de todos ellos, Clara evitó hablar de sí misma y dio respuestas cortas cambiando rápidamente de temo o preguntó algo más de sus nuevos amigos con la excusa de querer conocerles a fondo.

Estaba siendo un fin de semana inolvidable para Clara, poco a poco comenzó a sobrellevar la forma de ser de "Machi", a no tomar en serio la indiferencia y el sarcasmo de Susana, a entender la manía de Juan con comparar todo con alguna película o serie anime, frases incluidas. Además, Ana y ella casi se habían hecho íntimas amigas, es con la que más cómoda se encontraba y con Fred, cada vez se sentía más unida a él.
Se sintió totalmente integrada al grupo, era una sensación extraña. Nunca había tenido amigos, lo tenía prohibido. Pero estar con ellos y notar que la consideran como una más y lo rápido que se había adaptado a la nueva situación, le hizo sentir que los conocía de antes, como si los hubiese reencontrado después de mucho tiempo separados. Ellos no lo sabían, pero entre todos consiguieron que ella se sintiese normal, que sí podría pertenecer a este mundo tan distinto al suyo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario