miércoles, 6 de julio de 2016

Capítulo Tercero (1 de 3) Tras la sombra del pasado. Parte primera. La huida.

Clara salió de casa apresurada, desde su jardín pudo ver a lo lejos a sus nuevos amigos y sintió un gran alivio al comprobar que llegó a tiempo. Jamás se hubiese perdonado perder ese viaje después de que los nervios prácticamente la habían dejado en vela casi toda la noche. Y allí estaban todos, ademas de una chica morena a la que aún no conocía.
Fred la saludó a distancia con entusiasmo mal disimulado y corrió a su encuentro, le cogió de la mano y la condujo hacia los demás mientras señalaba a la chica que ella aún no conocía.
- ¡Me alegro que hayas podido convencer a tu primo!
- Si te soy sincera, aún no sé cómo lo he hecho - ella habló un poco turbada pro cómo Fred la había recibido. Le gustó que se mostrase tan contento como ella, pero no sabía cómo interpretarlo exactamente - Tengo que recordarlo para más ocasiones porque te aseguro que es una auténtica novedad.
- Ven Clara, te voy a presentar a Ana, es mi mejor amiga - Fred le soltó la mano para señalar a su amiga porque notó un poco de tensión en Clara y no quería incomodarla, ya le quedó claro que era bastante tímida - Tengo muchas ganas de que la conozcas y ella también quiere conocerte.

La nueva amiga miró a Clara detenidamente con una amplia sonrisa mientras camino alrededor de ella con las manos enlazadas tras de sí y sonriendo con picardía. Clara se sintió algo incómoda al sentirse inspeccionada de ese modo. Finalmente Ana guiñó y sonrió con soltura.
- ¿Así que tú eres la culpable de qe Fred me estuviese enganchada al móvil hasta las tantas? No sabes lo pesado que se puso - Ana miró a Fred que la fulminó con la mirada pero ella continuó hablando e ignoró a su amigo deliberadamente - Pues si que es guapa y tenías razón Fred, tiene unos ojos espectaculares, es una pasada ¿Son lentillas?
- No que va, son míos, mi primo tiene exactamente los mismos ojos que yo - Clara contestó bastante cortada, no estaba acostumbrada a los halagos.
- Pues son alucinantes - insistió Ana mirándola más detenidamente.
- Viene de familia, por parte materna... - Clara enmudeció repentinamente, había dado un dato que, aunque irrelevante, no estaba en las pautas de su primo.
- No es por nada, pero deberíamos dejar la charla para el autobús y ponernos en marcha porque nos va a pillar el toro - "Machi" se percató del gesto de Clara, entrecerró los ojos y observó su cara de alivio cuando él intervino para cambiar de tema - ¿Nos vamos ya?

Como iban con el tiempo justo, se repartieron en dos taxis. Cada vez que los vehículos coincidían en un semáforo o se adelantaban uno al otro, todos se hacían chanzas y burlas.  Juan vociferaba frases de películas alentando al taxista para que adelantase al compañero. "Machi" les disparaba con una pistola de agua, cosa que provocó el enfado del otro taxista. Pero el entusiasmo de los chicos era tan grande, que al final, ambos vehículos participaron en la broma y procuraban siempre detenerse uno junto al otro para que los chavales continuasen con sus gracias. Clara reía y participaba en las bromas como una más y se le saltaron las lágrimas de tanto reír. Se alegró que Jesse le diese permiso, jamás en su vida se sintió tan liberada, el viaje prometía.

Faltaban sólo diez minutos para la hora de salida, cuando ambos taxis pararon frente a la escalinata principal de la estación de autobuses Plaza de Armas, situada junto al río Guadalquivir. Mientras Juan sacaba los billetes, los demás se dirigieron al andén para meter los equipajes en el maletero del autobús. Clara supo que se dirigían a Huelva, concretamente a La Sierra de Aracena.

Subieron al autobús desordenadamente y Clara buscó a Fred, el asiento de al lado estaba vacío. Dudó si sentarse o no con él, le encantaba su compañía, pero a la vez se sentía muy cortada y tampoco quería parecer una fresca. Su vacilación fue aprovechada por Susana, que se sentó junto a él mientras lanzaba una sonrisa triunfal. Ana se puso en pie para dejarse ver, estaba justo delante de ellos.
- Clara, siéntate conmigo, así podremos charlar - exclamó gesticulando con ambas manos - Los demás tienen ventaja de un día y tengo que recuperar el tiempo.
Clara accedió encantada, Ana le estaba cayendo bien por momentos. Juan miró a las parejas de viaje y resopló con resignación al ver el único asiento que quedaba disponible.
- ¡No me lo puedo creer! Otra vez me toca "Machi" de compañero, me tenéis manía.
- Estás hiriendo mis sentimientos Friki - contestó el aludido con fingido pesar - Que nos echaran una vez del autobús, no implica que lo vayan a hacer siempre.
- Que yo sepa, fueron cuatro veces - contestó Juan siguiéndole el juego.

"Machi" miró a clara que parecía no comprender, ella dudaba sobre la veracidad de la discusión y la autenticidad de los escuchado. "Machi" se acercó a ella cogiendo su mano.
- Ya lo estás viendo Clarita, soy un incomprendido - balbuceó fingiendo que lloriqueaba - Nadie me quiere.
Todos rieron y se apresuraron en sentarse correctamente en sus asientos puesto que el autobús comenzó a ponerse en marcha. El conductor ya les conocía y les dio un aviso.

Durante el trayecto, Ana puso al corriente a Clara sobre el grupo, con cotilleos incluidos. Así supo que aquel año, Juan no estaría con ellos en el instituto, sus padres se habían divorciado y en pocos días se trasladaría a Córdoba con su madre y su hermana pequeña. Se alegró saber que Córdoba no distaba mucho de Sevilla y se podrían ver con frecuencia porque se sentía muy a gusto con todos. Ana también le habló de Susana, al igual que ella y Fred, es hija única. Su padre, abogado y su madre, visitadora médica; compensaban su falta de tiempo e interés por ella concediéndole todo tipo de caprichos. Es por eso su forma de ser, cree que puede conseguir todo cuanto se proponga y por desgracia siempre es así.
Clara se giró para observarla de reojo. Susana era bastante guapa y tenía cuerpo de modelo, además, su cabello negro y rizado hace destacar aún más sus ojos azul turquesa. No pudo evitar pensar, que a pesar de lo que había visto, hacía muy buena pareja con "Machi", parecían tal para cual, tanto físicamente como en carácter.

- ¿Por qué "Machi", es decir, por qué tiene ese apodo? - Clara tenía mucha curiosidad sobre ese detalle.
- ¡Uf!, eso viene de hace unos cuantos años. "Machi" tiene la mánía de ponerle apodos a todo el mundo, ya te tocará porque nadie se salva - Ana sonrió con malicia - Fui yo quien le puso ese apodo. Al principio, él pensaba que se le llamaba así como sinónimo de "macho". Y le encantaba, hasta que un año despúes se enteró que su apodo en realidad deriva de "match"
- ¿"Match", cerilla en inglés? - preguntó Clara confundida.
- Sí hija sí. Es que el pobre de pequeño, era muy delgado y tenía un cabezón impresionante y es eso lo que parecía - Ana asintió entre carcajadas - Y llamarle chupachups era demasiado evidente. El caso es que cuando se enteró de la verdad, se puso como las motos. Pero un año con ese apodo ya era imposible de quitarlo. Estamos acostumbrados y él también. Así que... "Machi for ever".
Ambas rompieron a reír a carcajadas. Al escucharlas, Fred se incorporó apoyando ambos brazos sobre los asientos de las chicas [...]