sábado, 9 de julio de 2016

Capítulo Quinto (2 de 2) Tras la sombra del pasado. Parte primera. La huida.

[...] Fred continuó viendo el vídeo, lo ponía una vez tras otra y la rabia iba en ascenso. Se sintió estúpido y utilizado. Las preguntas se iban agolpando en su cabeza. ¿Quién era ese tío? ¿Un novio que ha venido a visitarla? ¿Qué estarían haciendo ahora? ¿Clara se había estado riendo de él? ¿Le habría invitado aprovechando que su primo no había llegado y así no tener ningún adulto que les vigilase?
Sintió el deseo imperativo de llamarla por teléfono, pero cayó en la cuenta que Clara no le dio su número. Tenía miedo de conocer una verdad que no deseaba saber. Era para volverse loco, salió de casa decidido a tirar la puerta de Clara abajo. Mientras caminaba con paso firme, se imaginó a sí mismo exigiendo explicaciones. Pero cuando estuvo frente al jardín de Clara, se paró en seco.
- ¿Qué estás haciendo? - preguntó para sí en voz alta.

Podría armar un número, pedirle explicaciones a Clara, le diría cosas que en realidad no quería decir y lo más seguro es que acabase a puñetazos con ese tío, que era lo que deseaba hacer en aquel momento, pero... ¿Para qué? No serviría de nada. ¿Sería ese tío el motivo por el que ella le exigió que no le preguntara por su pasado? Posiblemente eso era lo que ella tenía planeado, un juego a dos bandas, pero su juego se haya estropeado por aparecer ese nota aquí por sorpresa. Y de todas formas, él y Clara no habían hablado sobre formalizar una relación, sólo se habían dado un beso en un momento que ella estaba desanimada. Se había hecho ilusiones muy pronto.

Volvió sobre sus pasos mientras recordaba el fin de semana en la Sierra, la mirada de Clara parecía tan sincera... Y a pesar de lo que había visto, sus sentimientos seguían intactos y se resistió pensar que ella le había mentido, era imposible que Clara sea de las que juegan como Susana o "Machi". Pero la evidencia estaba ahí, aunque no le cuadraba nada, a no ser que Clara sea una manipuladora nata.

Susana salió al jardín en cuanto vio pasar a Fred frente a su casa. Se quedó a la espera para saber qué iba hacer él. Se sintió algo decepcionada al ver que se echaba atrás, aunque tampoco le extrañó porque su amigo no era de meterse en peleas, más bien las evitaba. A ella, ese tipo de situaciones le encantaban. Pero no podía dejar que las cosas se enfriasen, al menos mientras ese chico nuevo esté con Clara.
- De verdad que lo siento Fred, pero tenía que enseñarte el vídeo - Susana apretó el hombro de Fred con un gesto cariñoso.
- ¿De verdad que lo sientes Susana? - Fred la miró con desconfianza - Nos conocemos, tú disfrutas con estas movidas.
- Merezco que me hables así, pero sólo quería ayudar. Te debo una por utilizarte en el pasado para mis juegos y aunque no lo creas, todavía me siento mal por eso.
- Eso está más que superado y olvidado. Y te dije que nunca volvieses a sacar el tema.
- Sí ya habías perdonado y seguimos siendo amigos, por eso te he enviad el vídeo, porque sé de sobras que si te lo hubiese contado no me ibas a creer. Eso lo sabemos los dos.
- En eso tienes razón, pero tú te lo has buscado.
- Pues por eso he grabado a Clara, me da rabia que vuelva a ocurrirte de nuevo. No te mereces que vuelvan a querer jugar contigo, eres demasiado bueno.
- Susana, no tires por ahí porque no es lo mismo. Lo de Clara es otra cosa muy distinta, algo que tú eres incapaz de comprender. Para eso hay que tener sentimientos.

Susana fingió sentirse dolida y bajó la mirada contrayendo los labios intentando provocar un brote de llanto. Fred se sintió culpable, se había pasado, toda la firmeza inicial se desinfló y suspiró con derrota.
- Perdóname, ahora mismo no soy yo el que habla. Estoy muy cabreado y no quiero pagarlo con nadie. Pero el vídeo de las narices me ha dejado hecho polvo, creí que Clara era de otra manera.
- No te preocupes, ya estoy inmunizada a esa forma de hablar gracias a "Machi". Somos amigos y es lo que cuenta ¿no? De todas formas, ¿qué sabemos realmente de ella? Si lo piensas un momento, en realidad no nos ha contado nada de sí misma, sólo ha mostrado una cáscara.
- Peor me gustaba lo que había mostrado. Me he pillado por ella hasta la médula.
Fred frunció los labios y la abrazó con derrota. Susana le respondió diciendo las típicas frases de ánimo, porque consolar no era su fuerte.
- Perdona por los clichés, pero no sé cómo animarte.
- Gracias por el intento Susana - Fred sonrió levemente - Viniendo de ti, me lo tomo como lo más sincero que me hayan dicho nunca.

Ella le rodeó la nuca con ambos brazos y no retuvo el deseo de besarle en los labios. Fred la rechazó con fastidio y le dio la espalda despotricando con enfado mientras se alejaba.
- ¡Joder tía, nunca cambiarás, déjame en paz! No estoy ahora para tus tonterías.
- Tranquilo chico, que sólo era un beso para animar - Susana rió con soltura - Eres como Ana, te tomas las cosas muy a pecho. Un beso sólo tiene la importancia que se le quiera dar.
- ¡Lo que tú digas! - respondió Fred mientras entraba en su jardín - Pero no estoy para tus tonterías.
Fred entró en su casa y fue directamente al jardín trasero, no se podía quitar de la cabeza la imagen de Clara abrazando de ese modo a  aquel chico. Se sentó en el suelo con la espalda apoyada al muro, quería estar furioso pero no podía, se sentía hundido y muy triste. Lo que vivió con Clara, fue un momento muy fugaz pero bastó para dejarle una marca muy profunda. Comprendió que no sólo estaba pillado por ella, era mucho más, se había enamorado profundamente y para nada.

Ana se ganaba un dinero extra paseando a los perros de los vecinos y estaba regresando a casa cuando se topó con la escena. Cuando llegó junto a Susana, Fred ya se había metido en su casa.
- ¿Se puede saber a qué estás jugando ahora, Susana? - preguntó bastante molesta.
- Yo no juego a nada - se encogió de hombros - Es él quien me ha abrazado.
- Ya, claro. ¿Y el beso también ha sido cosa de Fred? No me tomes por tonta que nos conocemos.
- Lo del beso ha sido un acto reflejo - Susana sacudió sus rizos con picardía - Es que es tan tierno cuando se entristece que no he podido evitarlo.
- Susana, creí que había quedado claro que esos juegos se quedarían fuera del grupo.
- Mira, Princesita. No te metas en mis asuntos.

Susana regresó a su casa caminando con altivez y dejándola con la palabra en la boca. Ana se quedó perpleja. "Yo lo flipo. Encima se hace la ofendida, esta tía es la leche" pensó para sí. 
Regresó a casa rápidamente para poder llamar a Fred para que explicase qué ha ocurrido realmente. Porque de Susana no le extrañaba pero sí de él. Además, parecía muy hundido y hace un par de horas estaba tan normal ¿Qué habrá pasado? Si Susana estaba detrás de todo, significaba que iba a haber problemas. 
Fue inútil ponerse en contacto con él, Fred tenía el teléfono apagado y no estaba conectado en ningún sitio. Decidió esperar para pillarle en el instituto porque todo esto era muy raro y con Susana en medido de la ecuación, significaba que iba haber más problemas.


Capítulo Quinto (1 de 2) Tras la sombra del pasado. Parte primera. La huida.

Llegó el final de las vacaciones de verano, al día siguiente comenzaría oficialmente el año académico. Pasaron todo el día en casa de Clara, viendo películas y escuchando música. A medida que caía la tarde, los ánimos estaban cada vez más mermados. Juan se marcharía con su madre y hermana a Córdoba, ya sólo se podrán ver en vacaciones y algún fin de semana que otro. Fred era el que peor estaba llevando la despedida. Juan era su mejor amigo, desde pequeños fueron inseparables. Pasaron gran parte de la tarde charlando en el jardín recordando anécdotas de la infancia. 
Clara los observó a través del cristal de la puerta corredera, quiso ir para intentar animarles, pero "Machi" se lo impidió.
- Déjales un rato más a solas, necesitan este momento.
- Pero...
- Haz caso a "Machi", Clara - Ana sonrió levemente - Él nunca se equivoca con sus suposiciones. Juan y Fred siempre fueron uña y carne y necesitan despedirse a solas.
Clara asintió en silencio e intentó prestar atención al juego de mesa, pero no era la única que le costó centrarse. El resto del grupo, también estaban pendientes de esos dos. Realmente era un día triste para el grupo, era la primera separación que habría desde que se conocieron.

Juan miró la hora y resopló con fastidio. Fred intentó animarle con una sonrisa pero el gesto le quedó un tanto falso.
- Siento que te marches Juan, me voy a quedar muy solo. Todavía no te has ido y ya te estoy echando de menos.
- Vamos tío, que el que se va a quedar solo voy a ser yo. No conozco a nadie en Córdoba a excepción de mis primos y al menos tú te quedas con las chicas y "Machi" y ahora también tienes a Clara.
- Las chicas son chicas y Clara es estupenda. ¿Pero a quién pediré consejo?
- No dramatices - Juan se rió a carcajadas para aliviar tensiones - A ver, tenemos Whatssap, Facebook, Skype, teléfono... Podemos hablar a diario y a todas horas.
- Pero no será lo mismo y lo sabes.
- ¿Y qué pasa con "Machi", crees que te dejará tirado?
- Sabes que es buen colega y nos reímos mucho pero como amigo no puedo contar con él y mucho menos tenerle como un hombro a quien arrimarme. Desde aquello que pasó hace dos veranos, nuestra amistad perduró pero se quedó tocada y lo sabes. Además, no se toma nada en serio y le encanta tocarme las narices todo el tiempo.
- ¿Pero todavía le guardas rencor por eso? - Juan le miró con asombro - Se pasó tres pueblos lo reconozco, pero tú estabas amargado y creo que en realidad te hizo un favor.
- No, rencor no le guardo. Puede que yo no estuviese bien y todo lo que quieras, hasta ahí vale y seguramente hubiese sido otro el que me jodiera, pero el caso es que fue "Machi". El pasado en el pasado queda, pero entiéndeme.
- Te entiendo perfectamente. Has perdonado pero no olvidado.
- Exacto.
- Pero no voy a desaparecer, estaré siempre aquí, de otro modo vale, pero cuando me necesites...
- Lo sé pero me va a resultar raro estar en el instituto sin verte.
- Juer tío, al final me vas hacer llorar y a ti poco te falta. A ver quién es el guapo de frenar a "Machi" si nos pilla con esta guisa.
Fred rió con ganas y ambos permanecieron en silencio, sumidos en los recuerdos y buscando palabras de ánimo que ninguno podía expresar con sinceridad.

Regresaron al salón en silencio. "Machi" decidió poner fin a las caras largas haciendo uso de su vasto repertorio de chistes. Su modo de narrar, sumado a sus gestos y muecas, hicieron estallar a carcajadas a todos. A Clara le comenzó a doler las mandíbulas de tanto reírse. Estaba completamente integrada, sentía como si siempre hubiese pertenecido a ese grupo de amigos y así era como los demás la trataban.
Llegó la hora de las despedidas que ninguno quiso prolongar demasiado porque no querían echarse a llorar, sería un mal recuerdo para todos.

Desde el jardín delantero de su casa, Clara observó cómo sus amigos se marchaban a sus respectivas casas. Era una suerte que sus únicos amigos también fuesen vecinos, bueno, todos excepto "Machi" que vivía en un bloque de viviendas cerca del instituto, aún así estaba relativamente cerca. Ana vivía frente a ella, Susana justo al lado y Fred, en la calle paralela a la suya.

Se fijó en el jardín de Ana, perfectamente decorado y cuidado, empezó a fantasear con convertir su jardín de gravilla en algo parecido. Se entretuvo en arrancar los hierbajos intentando adecentar imaginando un resultado final. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no se percató que alguien se le acercó con sigilo a sus espaldas quedando parado detrás suya observándola con detenimiento. 
- Hola Pequeñaja - dijo una voz muy familiar para ella - No sabes lo mucho que te he extrañado.

Clara reconoció la voz al instante y levantándose rápidamente, se lanzó a sus brazos sin poder controlar el llanto provocado por la emoción. Jesse la abrazó con ímpetu e intentó tranquilizarla susurrando palabras de aliento mientras besaba su frente con ternura y acariciaba su sien con los pulgares. Ella sollozaba aferrada a su primo, al fin había llegado.
- Estaba muerta de miedo por ti, casi me muero de preocupación.
- Lo sé Pequeñaja, lo sé. Ojalá hubiese podido ser de otro modo - Jesse intentó tranquilizarla pero él también estaba emocionado - Anda, entremos en casa, tenemos mucho de qué hablar.

Susana esperó que ambos desaparecieran de su ángulo de visión para comprobar lo que había grabado con su teléfono móvil. Estaba asomada en la ventana de su habitación fumando un cigarrillo cuando se encontró con aquella escena. Entró dentro y esperó que se encendiera el ordenador sonriendo con malicia a la vez que marcaba su teléfono.
- Fred soy yo, enciende tu ordenador que quiero enseñarte algo por Skype - se esforzó para que su voz sonase preocupante.
Esperó unos segundos y cuando se abrió la ventana que comunicaba que Fred se había conectado, colgó el teléfono y se colocó los auriculares.
- ¿Qué tripa se te ha roto ahora? - preguntó Fred a través de la pantalla con bastante curiosidad.
- Espera y verás, te envío un vídeo que he grabado ahora mismo. Esto ha ocurrido hace unos minutos. Al parecer tu novia no es tan santurrona ni tan tonta como parecía.
Fred se extrañó ante tal comentario y descargó el vídeo que había recibido. Permaneció en silencio intentando asimilar la imagen que ante él apareció en la pantalla. Susana reprimió una sonrisa satisfactoria al ver la expresión de su amigo.
-¿Pero qué es esto? - exclamó - ¡No me lo puedo creer!

Susana quiso responder pero Fred se desconectó sin más. Ella volvió a poner el vídeo usando la pantalla completa de su ordenador y detuvo la secuencia del vídeo para poder ver detenidamente al chico que Clara abrazaba. Se preguntó quién podría ser, era bastante guapo y estaba cañón. Parece un poco mayor pero accesible. Se suponía que Clara no conocía a nadie aquí, pero era evidente que a ese chico sí y al parecer bastante bien.
Había mucha confianza entre ellos. Hizo una captura de pantalla y amplió todo lo que pudo para ver mejor la cara de ese chico. Sonrió levemente mientras se mordió el labio inferior. Tenía que reconocer que ese chico no estaba nada mal.
- Lo siento "Machi", he ganado - dijo entre dientes mientras entre cerraba los ojos sonriendo con malicia - Este año, la carne fresca es para mí. La letra pequeña no especificaba que nos nuevos conocidos deban ser del instituto. [...]