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martes, 28 de mayo de 2013

Osito Moli. (Infantil)

Moli es un osito de peluche. Vive con Estrella y siempre han estado juntos, fue amor a primera vista. Estrella era un bebé cuando lo vio en una estantería del centro comercial y lo agarró. Cuando su mamá quiso ponerlo en su sitio de nuevo, Estrella lloró tanto que mamá no tuvo más remedio que llevarse a Moli a casa.
Muchos pensamos que los ositos de peluche no piensan o no tienen sentimientos, pero no es así, sí que los tienen y Moli además tenía un sueño. Aunque lo habían fabricado para ser un osito futbolista, con su camiseta y sus zapatillas deportivas y todo, Moli deseaba ser un osito astronauta. Y se sorprendió mucho cuando supo que su dueña se llama Estrella y que además, su papá es astronauta. ¡Menuda casualidad!

Moli se sentía muy triste, aunque nadie lo notaba. ¿Cómo podemos imaginar que un osito de peluche puede tener sentimientos? Pues lo tienen y Estrella lo sabía, ella conocía muy bien a su osito y adivinaba sus pensamientos.
¿Y por qué estaba triste? Pues porque el papá de Estrella, ha sido seleccionado para ir al espacio. Ella se sentía muy orgullosa de su papá porque irá a su Estrella favorita, esa tan grande y brillante que no parpadea. Papá dice que se llama Estación Espacial, pero para ella era un nombre muy feo para algo tan bonito. Pero Moli se entristeció mucho, cuando esa noche, Estrella estuvo llorando hasta quedarse dormida. Papá se irá por mucho, mucho tiempo.

Siempre que Estrella se iba a dormir, su papá iba a arroparla y le contaba cuentos sobre otros planetas y galaxias, a papá le encantaba inventarse cuentos y a ella escucharlos. Moli también estaba encantado con esas historia y escuchaba atento. Pero las historias ya no les parecían tan bonitas y entretenidas, porque les hacían recordar que papá se irá pronto.
Mientras Estrella dormía abrazada a Moli, el osito pensaba y pensaba, Estrella tendrá a mamá para que la arrope y él tendrá a Estrella. Pero, ¿A quién tendrá papá? se quedará muy solo en el espacio.

Mamá, le propuso a Estrella que buscase algo para que papá se llevase al espacio, algo que pudiese tener cuando las echara de menos. Ella, fue corriendo a su habitación, fue una idea genial. Buscó y buscó, pero no conseguía encontrar nada lo suficientemente especial para que papá se llevase al espacio. Porque también quería demostrar con el regalo, lo mucho que lo quiere y lo recuerde cada vez que lo viese.

Moli estaba sentado sobre la cama y desde ahí, pudo ver como Estrella ponía toda su habitación patas arriba en busca del regalo perfecto. Quiso ayudarla pero no podía, aunque su interior estaba relleno de algodón y sentimientos, no podía moverse ni hablar.
Estrella casi se había dado por vencida cuando miró a Moli. El osito, sintió que su corazoncito de algodón se calentó cuando adivinó los pensamientos de la niña. Ella cogió al osito y tras darle un beso y un achuchón, salió corriendo de la habitación en busca de papá.

- Toma papá, ya lo he decidido - dijo la niña mientras le ofrecía el osito - Quiero que Moli vaya contigo, será el primer osito astronauta del mundo.
El papá abrazó a la niña con lágrimas en los ojos. Sabía lo especial que era Moli para Estrella, la niña y el osito nunca se habían separado.

La noche antes de la marcha de Moli y papá. Estrella lloró mucho porque sabía que los iba a echar de menos y no ya no estaría su osito para consolarla con sus cálidos abrazos.
Moli miraba con tristeza a la niña, ¡cómo le hubiese gustado decir todo cuanto quería para consolarla!, pero no podía. Porque, aunque tiene sentimientos, no puede hablar. Pero se consolaba diciéndose a sí mismo, que ella sabía cuánto la quería.

Y llegó la hora de la marcha. Estrella abrazó a su papá durante muchos, muchísimos minutos y después, achuchó a Moli con todas sus fuerzas. Les decía una y otra vez que les echará mucho de menos e intentaba ser fuerte para no llorar, no quería que ellos también se entristeciesen más de lo que ya estaban.
Papá se arrodilló frente a Estrella, le quitó una de las zapatillas rojas del osito y se lo dio a la niña.
- ¿Recuerdas que siempre me decías que Moli en realidad quería ser astronauta como yo? - preguntó papá.
- Sí, pero lo tocó ser futbolista aunque a él no le gustaba- Estrella asintió con la cabeza mientras acariciaba la zapatilla de su osito.
- Pues Moli va a cumplir su sueño ¿verdad?
- ¡Es verdad, ahora Moli será un osito astronauta! - Exclamó Estrella con una amplia sonrisa.

Papá y Moli entraron en la nave espacial y volaron hacia las estrellas. Esa noche, la niña miró hacia el cielo buscando su estrella favorita, la brillante que no parpadea. Allí estaba papá y Moli.
Se sintió muy orgullosa de su osito y ella también quiso ser como él. Mientras Estrella se quedaba dormida pensó en Moli y la lección que le había enseñado...
"No importa que digan cómo debes ser. Lo que importa es cómo quieres ser tú. Si lo que quieres es hacer otra cosa, demuestra que puedes y no pares de luchar. Porque al final, si te esfuerzas y lo deseas, tus sueños se podrán cumplir"

sábado, 22 de octubre de 2011

Iris, la pequeña mariposa.


Iris era una mariposa inquieta, muy distinta a las demás. Cuando un pájaro sobrevolaba el jardín de rosas donde ella vivía, todas las demás se escondían entres las espinas de las hermosas flores, acurrucadas y temblorosas. Pero Iris no, ella se asomaba entre los pétalos maravillada por las fuertes alas del pájaro. "Si yo tuviese unas alas tan grandes y fuertes podría salir lejos de este jardín y conocer mundo", pensó.

Iris, pequeña mariposa,
muy curiosa, es verdad,
Sólo piensa en una cosa,
y es buscar la libertad.

Un día, Iris se despertó más temprano que de costumbre, el Sol aún no había salido pero el cielo estaba cubierto de nubes malvas, rosas y naranjas. El cielo era enorme, infinito no como su jardín, tenía un hermoso prado de hierba fresca y verde, rosales de múltiples colores, un hermoso manzano que la protegía del sol abrasador del verano y las gruesas gotas de la lluvia de otoño, no había nada más y ella quería ver mundo. Suspiró con tristeza.

¡Pobrecita la mariposa!
no te pongas a llorar,
recuerda preciosa,
que éste es tu hogar.

-¿Por qué lloras?- oyó que le preguntaban, Iris se giró ¡casi se cae de su flor del susto!, justo tras de sí, una joven golondrina la estaba observando. -¡No me comas por favor!- balbuceó. La golondrina sonrió y negó con la cabeza. -No te comeré, hace días que te observo desde el manzano y quería saber por qué estás siempre tan triste-. Iris suspiró de nuevo y le contó a la golondrina sus ansias de conocer mundo, de vivir aventuras.

Iris sola y triste estaba,
pero una amiga encontró,
a ella no se semejaba,
eso a Iris no le importó.

La golondrina sintió pena por la pequeña mariposa y le narró todo cuanto sabía del mundo y le describió los lugares que recorría cada vez que tenía que emigrar. Iris la escuchaba con ojos abiertos muy emocionada, entonces, la golondrina le explicó cómo era el mar. La pequeña mariposa notó cómo su corazón se aceleró, por las descripciones de su nueva amiga, el mar debía ser muy hermoso. Esa noche se durmió con una sonrisa y soñó que sobrevolaba aquellos lugares.

Duerme mariposa,
empieza a soñar,
disfruta preciosa,
soñando con el mar.

Todas las noches soñaba con el mar, hasta que un día, cansada de soñar. Decidió ir en su busca, de nada sirvió los consejos de las otras mariposas. Iris lo había decidido, quería viajar. Esperó que apareciesen los primeros rayos de Sol y emprendió su viaje, las rosas de su jardín la despedían mientras la brisa las agitaba, mientras se alejaba de su hogar escuchaba cómo mariposas, flores e insectos la despedían y le daban ánimos. 

Vuela vuela mariposa,
Vuela vuela sin cesar,
Vuela vuela primorosa,
Vuela vuela hacia el mar.

Muchos días pasaron desde su marcha, Iris pasó hambre y frío, también se sintió muy sola. Pero las ganas que tenía por conocer el mar le devolvían las fuerzas para continuar. Había empezado una cosa y la tenía que acabar. Voló por praderas, atravesó bosques, se adentró en cuevas... Nunca sintió miedo, cada cosa nueva que veía la emocionaba y le hacía saber que, cada vez estaba más cerca de su destino.

Valiente y decidida,
mariposa peculiar,
siempre convencida,
que hallará su lugar.

Un día, estaba descansando cuando escuchó un suave rumor. Curiosa, se puso en pie y voló hasta la copa de un enorme árbol. Lanzó un grito de exclamación y sorpresa. Frente a ella se encontraba el mar, era más hermoso y majestuoso de lo que podría haber imaginado. Se quedó sentada en la copa del árbol hasta que el sol se puso salpicando el mar con miles de lucecitas centelleantes. Se sintió muy orgullosa de su hazaña, quiso algo y lo logró. Abrió sus pequeñas alas y regresó hacia su jardín.

Iris la mariposa lo logró,
gran hazaña pudo acabar,
su aventura terminó
y feliz, regresa al hogar.

FIN.

Obra registrada. Código: 1111250598984