sábado, 23 de febrero de 2013

El vigía


La mañana se presentó brumosa, apenas se podía ver más allá de la proa del barco. Hacía frío, demasiado para un muchacho procedente de tierras cálidas. Pero no era el frío lo que más preocupaba al joven Juan.
La certeza de que estaban perdidos era cada día más evidente. Según los cálculos, deberían haber pisado tierra hacía semanas. La comida escaseaba y las enfermedades a causa de la falta de higiene amenazaban a una tripulación que comenzaba a mermarse lentamente. Ayer mismo se despidió de Tomás, su único amigo a bordo. La disentería acabó con él en solo dos días. Aún tenía fresca en su mente la imagen del cuerpo de su amigo descendiendo a las profundidades envuelto en un tosco sudario. Agradeció a sus dos dioses, el impuesto y el de sus ancestros por poder vislumbrar el alba de nuevo.
Apoyó la espalda en el mástil del palo mayor y se dejó caer deslizándose lentamente hasta quedar sentado en la base del carajo. Se presentó voluntario para el puesto de vigía. Le gustaba la soledad y profundizar sus pensamientos, además, así podía permanecer al margen de los bulos y habladurías de la tripulación sobre el descontento de esta travesía. Muchos eran marinos experimentados, pero pocos conocían las consecuencias de ser exploradores. Poco a poco, enervaban los deseos de motín.
Cerró los ojos y se perdió en sus recuerdos, buscó algún momento agradable para evadirse, retrocedió hasta su niñez…

………………………………….

Juan miraba ensimismado a su padre mientras él trabajaba. Le fascinaba ver como un trozo de barro se transformaba en una exquisita pieza de cerámica gracias a las manos de su padre. “La hermosura de las piezas es el reflejo del cariño puesto en su elaboración”, solía decirle. El chiquillo permanecía casi hipnotizado por el movimiento rítmico de esas manos casi mágicas, el resultado siempre era impecable. Su padre era el alfarero más prestigioso de Sevilla. No había casa noble que no tuviese alguna de sus piezas. Su fama se extendía más allá de las murallas de la ciudad. Incluso venían de Toledo, Castilla o Aragón para decorar sus casas. Tenía un don, y ese don fue precisamente su perdición. Su fama y reconocimiento crecía con la misma velocidad que el número de enemigos, camaradas de profesión y envidiosos de su labor.
-Ve a jugar Juan- le ordenó. El niño protestó con la mirada, pero su padre sonrió con ternura. – Vete hijo, mañana empezarás a trabajar como mi aprendiz-.
El rostro del niño se iluminó por la emoción, abrazó a su padre y salió corriendo en busca de sus amigos. Estaba deseando contarles que mañana sería un hombre…

………………………………….

El ajetreo de cubierta lo devolvió con brusquedad a la realidad, desde las alturas observó a sus compañeros. Unos se afanaban a coser y remendar las velas estropeadas tras el último temporal. Otros baldeaban la cubierta para limpiar los vómitos y excrementos de los enfermos. El almirante exigía pulcritud, pero el tiempo, la escasez y el desánimo, estaban haciendo mella en una tripulación que cada vez se semejaban más a las bestias.
Algunos hablaban de motín cada vez con más frecuencia y no en susurros, lo hacían abiertamente. Sólo callaban cuando sentían la presencia de algún mando cerca. Rodrigo alzó la vista hacia el Este. Observó la segunda nave que acompañaba la expedición, en la proa de la misma estaba el almirante, se mantenía inmóvil dando la apariencia de una pétrea figura.
No podía evitar observarle, hacía días que permanecía allí, los días con el catalejo y podía distinguirle por las noches a la luz de la luna con el astrolabio, siempre observando un horizonte que parecía interminable. Sólo abandonaba el sitio para comer, dormir o escribir en su diario de a bordo. Juan se preguntaba si el almirante era consciente de la amenaza que se cernía sobre él. Puede que el descontento solo existiera en esta nave. Puede que su obsesión por llegar a tierra lo cegase e impidiese que distinguiese la realidad, pero, ¿podría ser eso indicio de locura?, ¿estarían siendo arrastrados a la perdición por la ilusión de un demente? Agitó la cabeza para liberarse de tal pensamiento, no quería tener las mismas ideas de los alborotadores. Pero en el fondo temía estar equivocado al confiar en la teoría del almirante.
Martín, el capitán, salió del castillo de popa y subió hasta la toldilla para así poder ver y ser visto por todos. Usó ambas manos para cerciorarse que su misiva llegase a todos. Tal y como esperaba, los marinos mostraron interés sobre lo que tenía que decir, esperó a que todos dejasen sus labores para poder hablar.
–Por orden de nuestro almirante- gritó- Notifico a todo marinero que, quien sea el primero que vislumbre tierra, será recompensado con diez mil maravedís. Este pago lo efectuará la misma Reina en persona. Además, será otorgado con diversos reconocimientos y honores-.
Juan observó el alboroto que se generó en cubierta tras la misiva del capitán. Todos se apresuraron a ocupar puestos en proa, incluso algunos escalaron hasta el palo de mesana y el palo trinquete. Uno incluso intentó expulsarle del carajo, pero Martín, el capitán, avisó del castigo en las bodegas de todo aquel que molestase al vigía. Juan agradeció con la mirada al capitán por aquel gesto, él se la devolvió con un mensaje: “Estamos en paz”.
El motivo por el que Martín protegiese a Juan, era por el afecto que su hermano Vicente, capitán de la otra nave, tenía con el muchacho. El origen de esa amistad no es un secreto para ninguno y por eso respetaron al muchacho. En realidad, sólo se sabe que fue por un percance en una taberna de Huelva en la que el joven ayudó a Vicente de una contienda.
La imaginación de los marinos y la historia pasada de boca a boca, engrandecían la historia cada vez que se contaba. De tal modo que no se parecía en nada a la realidad. Pero tampoco importaba,  la versión de los marinos era que el capitán, había salvado al joven de un ataque de al menos cinco hombres, pero salió mal parado y necesitó reposo durante dos días, gustó a todos sobre todo al capitán.
Juan le juró guardar silencio, ya que el verdadero motivo del malestar del capitán era una borrachera y cuando el almirante requirió su presencia, el muchacho ingenió otra historia para evitar que lo cesasen. Los moratones y rasguños de su cuerpo, verificaron la historia, aunque la realidad fue que cayó por las escaleras al intentar subir al capitán borracho. Una vez sobrio, el capitán le anunció que sería su protegido durante la expedición.

Diez mil maravedís, una verdadera fortuna. Rodrigo se volvió a acomodar para intentar dormir un poco, esa recompensa era idónea para su propósito, comenzar una nueva y anónima vida. Quería enterrar el pasado en el olvido, pero aquel episodio de su niñez era imborrable y como tal, aparecerá siempre en su mente sin quererlo…

………………………………….

Juan salió a jugar como su padre le había ordenado, estaba intentando cazar una lagartija que se había escondido bajo unas piedras, la gente se movía por las calles apresurada. Al principio no se percató que algo era diferente, una mujer pasó junto a los niños tan alterada, que derribó a su amigo y continuó su camino sin haberse percatado de lo que había ocurrido. Mientras ayudaba a su amigo a ponerse en pie, levantó la vista dirigiendo la mirada al final de la calle, entonces les vio.
Un monje ataviado con su característico hábito negro y cabeza rasurada, caminaba altivamente escoltado por dos soldados del castillo de San Jorge. La gente simulaba concentrarse en sus labores o se adentraban en sus casas intentando ponerse a salvo de la mirada de ese hombre que dejaba un halo de miedo y sospecha. Un dominico, escoltado por soldados solo podía significar una cosa. La Inquisición iba a detener y juzgar a alguien.
Juan observó horrorizado cómo el paso del monje iba aminorando a medida que se acercaba a su casa. El corazón le latió con violencia cuando se detuvieron y uno de los soldados desenrolló un pergamino. Solo pudo escuchar la misiva por trozos a causa de los murmullos que lo rodeaban.
“Como emisario del Inquisidor General Tomás de Torquemada, tengo la obligación de interrogar Vicente Bermejo cuyo oficio es el de alfarero. Por las acusaciones de ser mudalí y comerciar con judíos. (…)”.
De nada sirvió la réplica de su padre, el documento que verificaba su conversión o limpieza de sangre, fue arrancado de sus manos. Su madre lloraba desgarrada. Los vecinos señalaban y cuchicheaban. Pero Juan no vio, ni oyó nada de eso. El mundo había oscurecido quedando por un instante, solos padre e hijo. Ambos sabían que sería un adiós.
Pese a la prohibición de su padre, Juan persiguió a escondidas al pequeño séquito. Vio como su padre era insultado y escupido por algunos que se cruzaban a su lado, algunos eran amigos. Puede que, querían dejar presente que nada tenían que ver con el detenido.
La última vez que vio a su padre con vida fue entrando en el Castillo de la Inquisición. Antes de desaparecer en las entrañas de la fortaleza, le pareció ver que lloraba. Al día siguiente fue condenado y ejecutado a morir en la hoguera. Esa misma noche, él y su madre huyeron y permanecieron escondidos con otros nombres hasta la muerte de ella.
Por entonces ya era hombre aunque aún imberbe, sólo y huérfano, decidió abandonarlo todo en busca de una nueva vida bajo la protección del anonimato.

………………………………….

Habían pasado casi nueve días desde que el capitán notificara la promesa de una recompensa. Había sido un intento de tranquilizar a la tripulación, pero era en vano. La promesa hizo que se aumentara el nerviosismo y, a cada día que pasaba sin resultado, la frustración se iba tornando en un rencor creciente y Juan sospechaba que el motín era inminente.
Habían pasado casi dos horas de la media noche, la tripulación estaba dispersa en cubierta, unos durmiendo, otros jugando a los dados… Miró al cielo iluminado con una enorme luna llena con la intención de rezar, pero algo le llamó la atención en el horizonte. Su corazón se aceleró violentamente, tanto, que temía que le atravesara el pecho. Trepó hasta lo más alto del palo mayor para verificar que no estaba delirando, pero no, era real. La luz de la luna dibujaba el contorno de una isla en el horizonte. La emoción le invadió y cogiendo todo el aire que podía introducir en sus pulmones gritó con todas sus fuerzas. -¡¡¡Tierraaaaa!!! ¡¡¡Tierra a la vistaaaaaaa!!!
La tripulación de ambas naves corrió hacia proa para verificar lo que el joven vigía había anunciado. Cuando lo comprobaban con sus propios ojos, lanzaban vítores. Uno sacó una flauta y todos bailaban y aplaudían.
Juan bajó, del palo mayor para unirse a sus compañeros, que lo abrazaban y besaban emocionados. Estaban a salvo, habían llegado.

Pisaron tierra al amanecer, algunos incluso besaron las arenas blancas. Tras un par de horas preparando el campamento, el almirante bajó a tierra y reclamó que se presentase ante él, aquel que gritó tierra.
Juan entró en la tienda, allí estaba el almirante con pluma en mano escribiendo en su diario, paró en su quehacer para observar detenidamente al joven. -¿Cuál es tu nombre muchacho?- preguntó con curiosidad. El muchacho contestó para sí “Mi nombre era Juan Rodríguez Bermejo”. El almirante le miró impaciente esperando respuesta. Juan carraspeó y tragó saliva antes de contestar. – Me llamo Rodrigo señor, Rodrigo de Triana-.
El almirante escribió algo en su diario y luego ordenó a Vicente Yáñez Pinzón, capitán de La Niña y hermano del capitán de su nave, que leyera en voz alta la última anotación.
"…Y porque la carabela Pinta era más velera e iba delante del Almirante, halló tierra y hizo las señas que el Almirante había mandado. Esta tierra vido primero un marinero que se decía Rodrigo de Triana…"

El muchacho durmió plácidamente, pensando en la recompensa y el sueño cumplido de vivir en el anonimato sin que nadie le recordase o supiese de donde procedía.


Nota de la autora:
 Nunca cobró la recompensa, molesto y decepcionado, acabó sus días en África, convertido como mudalí (cristiano convertido al islam o cristiano casado con un hereje) que precisamente fue el delito por el que fue ajusticiado su padre.

Esta historia está inspirada (que no basada) en lo ocurrido el 12 de Octubre de 1492. Existen muy pocos datos sobre la vida e identidad de Rodrigo de Triana y la mayoría son suposiciones. Quisiera hacer un inciso, aunque muchos datos son reales y fieles a la historia, solo uno no lo es. El padre de Rodrigo murió en la hoguera por la inquisición cuando él navegaba hacia el Nuevo Mundo. He cambiado el momento de la cremación para dar dramatismo a la historia. 
Sobre el texto escrito por Cristóbal Colón, me he limitado a copiar tal y como él lo escribió. 
Por lo demás, esta es mi versión.

lunes, 18 de febrero de 2013

Haiku 俳句 (II)

(Amor) 
Tiempo Robado/  
Amante Clandestino/
Amor cautivo/    

(Erótico) 
Manos suplidas/
Por las tuyas, vida/  
Así te espero/ 

(Erótico) 
Loca pasión/  
Que transforma el amor/  
En puro estado/   

(Naturaleza)  
La flor marchita/  
Suplica lozanía/
Quiere candor/ 

(Miedo)
Distancia cruel/
Temor, celos y dolor.../
 La perdición/ 

(Miedo) 
Y respira hondo/ 
Mírame, ¿ves? soy yo/
¿Por qué esos miedos?/

(Deseo)
Solo tres días/
Para poder ver tu alma/
Dame solo eso/

(Amor)
Una flor di/
Una sonrisa diste/
Un jardín nació/

(Miedo) 
¿Pero qué pasa?/
¿Cuán doloroso es esto?/
¿Por qué no acaba?/


viernes, 15 de febrero de 2013

Tras la sombra del pasado I La huida. (Fragmento)

Parte primera. La Huida.


"[...] Fred caminó con dificultad, tenía todo el cuerpo dolorido, nunca le habían pegado de ese modo. Había pasado miedo, pensó que lo mataría allí mismo. Por suerte paró cuando ya luchaba por mantener la consciencia, jamás había sentido tanto dolor. Cada vez que respiraba, el pecho parecía que le iba a estallar. Tenía sangre en la camiseta, pero ignoraba de qué parte de su cara brotaba.
"Machi" al ver a Fred, se atragantó con el humo de su cigarrillo y tosió compulsivamente.
- ¡Quillo, te ha dejado la cara como un "Picasso"!. Juer, cuando Ana me avisó, creí que estaba exagerando. Menudo cafre es el primito de marras.
-Pero tampoco te acercaste para ayudar ni por casualidad.
- Sabes de sobra que no me meto en berenjenales que no son de mi incumbencia.
- Pero podrías haber hecho algo, me has dejado tirado.
- Avisé al director. Además, te mereces la paliza por capullo y no hablar primero con la Flipada. ¿A quién se le ocurre seguirle el juego a Susana?. Pareces nuevo chaval.
- En eso tienes razón - suspiró abatido -Tengo que hablar con Clara, merece una explicación.
- Está en la plaza, con Ana y el Cafre. Yo que tú no lo haría, creo que aún te tiene ganas.
- Eso no me importa - murmuró -Tengo que hablar con ella, es la más perjudicada.
- ¿La más perjudicada? - rió "Machi" - "Quillo", necesitas un espejo [...]"

...........................................................

"[...] Todo mi odio, mi rabia y asco se agolparon en mi cabeza. Tenía la mente nublada y actué por instinto. No me escuchó y le ataqué por sorpresa, le cogí de los hombros y le aparté de ella tirándole al suelo. Nos enzarzamos en una pelea. Yo le pegaba con todas mis fuerzas, quería matarlo con mis propias manos. Él estaba algo bebido y eso me dio un poco de ventaja, pero no fue suficiente. Sacó su arma, me olvidé que siempre la llevaba encima, la apoyó sobre mi frente. Pero no me achanté, mantuve la mirada fija en él. Si mi padre quería matarme, que lo hiciera mirándome a los ojos [...]"


                                                         ...........................................................

"[...] Después del brindis, Jesse se bebió todo el contenido de su copa de un solo trago y volvió a sentarse junto a la barra recuperando su bebida anterior. "Machi" se sentó a su lado mirándole con preocupación, pero fingió pasar del asunto.
- ¡Menuda cogorza llevas en lo alto! - Exclamó entre risas - ¿Cuántas llevas ya?
- ¡No me toques las narices! -Espetó Jesse con la lengua trabada - No estoy para tus tonterías, ¿Te importa acaso?
- ¿A mí? en absoluto, ya lo sabes - sonrió con sarcasmo encogiéndose de hombros - Pero como te equivoques al encender un cigarro, vas a arder como una pira romana.

Jesse rió de mala gana y se sumergió de nuevo en sus pensamientos. Miró a las chicas que bailaban y reían despreocupadas. Ha tomado una decisión y esperaba no estar equivocado. Clara tiene la vida que siempre anheló y él no deseaba alejarse de Ana. Empezaba a comprender que no tenía sentido huir de nuevo. Solo tendría que asegurarse que las cosas, continúen tal  y como están [...]"

                                                         .............................................................

"[...] Jesse permanecía sentado con la mirada perdida. Clara intentó hacerle reaccionar contándole todo cuanto se le ocurrió pero fue inútil, su primo tenía la mente más allá. Le quitó la camiseta para inspeccionarle el costado. "Machi" le dio al menos, tres patadas en esa zona con bastante contundencia. Jesse frunció el ceño y se mostró dolorido, pero no emitió ningún sonido. Clara pasó la mano con cuidado por la zona de las costillas, estaba hinchado y tenía la zona roja.
- Creo que será mejor que vayas al hospital - murmuró - No tiene buena pinta.
- No están rotas - contestó Jesse con la voz ronca.
- Pero Jesse, lo estoy palpando y... 
- Pequeñaja, he recibido las suficientes palizas en mi vida, como para saber cuándo debo ir al hospital. No están rotas.
Ella asintió levemente, tenía razón en eso. Aún así, decidió ponerle una compresa de calor seco y hacerle un vendaje de presión. Jesse gimió, pensó en "Machi", sentía mucho haberse pegado con su amigo. Al menos "Machi", hizo lo que tenía que hacer y él se lo mereció. Bajó la mirada y sintió una punzada en el pecho al ver el colgante de su madre en el suelo. Con mucho esfuerzo, lo recogió cerrando el puño y besándolo con suavidad. Se incorporó lentamente y Clara se apresuró para ayudarle pero Jesse la rechazó negando con la cabeza.
- Quiero estar sólo. Siento mucho haber estropeado todo Pequeñaja, pero debes saber que si "Machi" denuncia la pelea, nos tendremos que ir hoy mismo. Ve preparando una...
- ¡No pienso irme de aquí! - Clara exclamó al borde del llanto - Yo me arriesgaré, porque pienso quedarme.
- Pequeñaja, lo siento mucho, de verdad. Pero sabes que no puede ser. Si nuestra coartada se descubre, Hugo no tardará en encontrarnos y para hacer más daño, irá a por nuestros amigos primero. Lo sabes [...]






Tras la sombra del pasado II. El regreso (Fragmento)

Parte II. El regreso.



"... Te quiero Ana, pero no podemos continuar. Decidas lo que decidas, no importa ya. He intentado que me quisieras, pero nunca me corresponderás, al menos como me hubiese gustado. Lo intenté con todas mis fuerzas. Pero fue como querer parar el viento con una mano, podía sentirte sí, pero tu esencia se me escapaba entre los dedos. Lo siento Ana, pero desde el principio, estuvimos condenados al fracaso. Por favor, no me mires así y deja que me vaya con la cabeza alta. No sé si mis lágrimas significan algo, pero hoy, tengo ganas de llorar..."

...........................................................

"... La impotencia dominó a Jesse y estrelló su móvil contra la pared haciéndolo estallar en mil pedazos. Paseó con nerviosismo por todo el sótano. Intentaba ordenar sus pensamientos y digerir la funesta noticia que acababa de recibir. Su padre no estaría en la cárcel el tiempo que esperaba. A lo sumo serán de dos a tres años y lo más probable es que sus "perros" ya los estarían buscando.
Por el momento estaban seguros en Sevilla, nada les vincula aquí. Pero no podía fiarse, tenía que actuar y rápido. Era muy arriesgado pero no le quedaba otra opción. Tendría que dejar nuevas pistas falsas pero, ¿dónde?. Regresar a Barcelona sería un suicidio y necesitaba alejarse lo máximo posible.
Miró hacia el techo al escuchar música. Clara había regresado a casa, no podría decirle nada, le prometió que nunca más volvería a pasar miedo. 
Se encendió un cigarrillo intentando encontrar una solución. De repente se le ocurrió, después del incidente con Ana, también necesitaba alejarse. Será la coartada perfecta para irse sin levantar sospechas y sabía dónde podría ir, también tiene sus riesgos, pero esos serán asumibles. Regresará a su Buenos Aires natal..."

...........................................................

"... Siquiera esperaron que el tendero les respondiera, su cara de pánico delataba que no podía pagar. Javier y Jesse golpearon con fuerza las estanterías. Los tarros estallaron en pedazos ante el aterrorizado hombre que, de nada servía sus súplicas. Jesse caminó amenazante hacia el tendero, éste como acto reflejo retrocedió, pero tropezó con una caja y cayó al suelo. Las lágrimas le brotaron al ver que Jesse alzaba su bate para golpearle. No pudo más que subir los brazos para protegerse. "-No peguéis a mi padre-". Una niña le miraba aterrorizada y abrazó con fuerza al tendero para protegerlo con su pequeño cuerpo. Jesse titubeó, esa niña le miraba fijamente. La expresión de su cara, era la misma que Clara ponía cuando Hugo aparecía. Un escalofrío recorrió su espalda, en ese momento se dio cuenta. Se estaba convirtiendo en lo que más odiaba, en su padre.
-¡Vámonos! -dijo con voz queda.
- No podemos, sabes que tenemos que terminar el trabajo.
- Me hago cargo.
- ¿Sabes lo que te hará tu padre?
- No será ni la primera ni la última vez que me mande al hospital. ¡Vámonos ya!
Los chicos corrieron calle abajo, se separaron en la esquina y desaparecieron en la noche ocultos por la lluvia. Jesse pensó en Clara y en lo que sería de ella si Hugo le mataba. Pero ya no podía ser más su "perro". Ésto tenía que cambiar..."

                                                       ...........................................................


"...Después caminó despreocupada hacia una calle menos concurrida y se sentó en  una parada de autobús para observar con disimulo la recaudación de su pillaje. Jesse se acercó a ella sin que ésta se percatase de su presencia.
- ¿Ha habido suerte? - preguntó esbozando una sonrisa confidente.
La muchacha dio un respingo por la sorpresa, por norma general, siempre está atenta de todo cuanto la rodea, no se esperaba a nadie cerca. Sonrió con una mueca cuando le reconoció, se puso en pie y caminó hacia él con coquetería.
- Jesse, Jesse, Jesse - murmuró con notoria sorpresa - Cuánto tiempo, te creí muerto.
- Sí, mucho tiempo, pero como ves, sigo vivo.
- Bueno, eso es una circunstancia temporal - replicó ella con tono burlón - Escuché que abandonaste a Hugo, es raro que aún estés de una pieza.
- Escuchándote, cualquiera diría que te he decepcionado Denise - Jesse contestó con el mismo tono - Me esperaba otro recibimiento, la verdad.
Ella sonrió con picardía y sin decir más, se alejó de allí caminando con paso tranquilo. Jesse la siguió durante un rato manteniendo cierta distancia. Dos manzanas después, apretó el paso para caminar a su lado.
- ¿Qué quieres Jesse? - Denise habló sin mirarle - Cuando el Perro huye, todos los que están cerca corren peligro. Ya lo sabes..."


Tras la sombra del pasado. III. El reencuentro (Fragmento)

Parte III. El reencuentro.



"... Sé cuál es el precio por traicionar a Hugo. Pero ofrezco algo a cambio de mi cabeza, os ofrezco a la chica. Sé dónde está Jesse y dónde está escondida ella. Demasiado lejos de vuestro alcance, os lo garantizo. Es mi salvoconducto y a no ser que me dejéis ir con vida, esta información morirá conmigo..."

...........................................................

"... Hugo paseó por la polvorienta estancia aparentemente con paso tranquilo, parecía relajado y no se podía decir lo mismo de Sergio y Víctor. Ambos lo observaban en silencio manteniendo el cuerpo tensado. Permanecieron en pie en todo momento sin atreverse siquiera a pestañear, mientras, escuchaban a Hugo cómo inspeccionaba la casa, sabían cuándo salía de una estancia porque lo cerraba con un fuerte portazo y accedía a la siguiente habitación asestando una violenta patada.
Sergio y Víctor, contuvieron el aliento mientras se les helaba la sangre oír a Hugo dirigirse apresuradamente de nuevo al salón.
- ¡¿Qué significa ésto?! - Bramó fuera de sí plantándose ante ellos - ¡¿Dónde están?!
Ambos callaron, no sabían cómo explicarle que su propio hijo se la ha jugado y por partida doble. Ellos son sus Perros más fieles, pero eso no suponía una ventaja sobre todo si Hugo se sentía decepcionado. Cuando alguien le fallaba, actuaba con contundencia y cuanta más confianza haya depositado en el fulano, peor será el castigo infligido.
- Me parece que he hecho una pregunta - Hugo habló con los dientes apretados -¿Dónde están mi hijo y la muchacha?
Casi podían sentir el aliento de Hugo sobre sus caras y Sergio retrocedió un paso por inercia, Víctor contrajo levemente los labios y bajó la mirada apesadumbrado, sabe que con ese gesto, su compañero ha firmado su sentencia..."

                                                   ...........................................................

"...- Organiza una reunión, solo la cúpula - dijo Hugo sin apartar la vista de la fotografía de Clara - Y trae a Javier, quiero que me explique un par de cosas.
- ¿A Javier? - Víctor le miró extrañado - Si sospechas de él, ¿No es más rápido liquidarle directamete?
- ¿Desde cuando tienes autoridad para debatir mis órdenes? - Hugo le traspasó con la mirada - Cuidado Víctor, estás pisando la línea y eso no se lo consiento a nadie.
- L-lo siento Hugo no pretendía poner en duda tus decisiones - Víctor carraspeó algo cortado - Pero... ¿no es arriesgado organizar una reunión aquí en Barcelona? Estás en libertad vigilada y tienes un policía pisándote los talones, todos le hemos visto.
- Haz lo que te he ordenado, lo tengo todo controlado y por el policía no te preocupes - Hugo sonrió con frialdad - A ése ya lo tengo a sueldo. Fue fácil hacer que se decida, no es recomendable ese tipo de trabajo si se tiene mujer e hijos ¿no crees?
Víctor respondió asintiendo con la cabeza y sonrió con sarcasmo..."

 ...........................................................

"...Clara bajó la mirada, en absoluto quería irse con él. Todo volvería a ser como antes, a huir de nuevo y vivir con el constante miedo de poder ser encontrados. No deseaba volver a empezar una nueva vida clandestina. Pero no tenía más remedio, precisamente para proteger a los que más quería, no tenía más opción, les tendrá que abandonar y tratar de olvidar todo cuanto ha vivido.
- Tú ganas - murmuró apesadumbrada - Me iré contigo.
Él sonrió aliviado y satisfecho, pensó que sería más difícil convencerla. Agradecido y aliviado, la abrazó con fuerza, pero su gesto no fue correspondido.
Unas palmadas pausadas resonaron de entre las sombras. Aterrorizados, buscaron el origen del sonido, sentían cómo se les helaba la sangre. Miraron empalidecidos en dirección a aquel sonido y le vieron aparecer. Antes de que la silueta saliese por completo de la oscuridad, ella supo de quién se trataba, su forma de caminar era inconfundible.
Clara sintió una arcada y las piernas le flaquearon, apoyó la espalda en una columna para poder seguir en pie. Después de tantos años, después de pensar que todo había acabado, Hugo volvía a estar frente a ella  y la miraba fijamente con esa sonrisa fría y amenazadora que siempre le acompañó en sus pesadillas..."




miércoles, 13 de febrero de 2013

Haiku

俳句 (I)

(Pensamiento)  
Verso nipón/  
Sabia filosofía/ 
Bella, profunda/
.......... 
(Deseo) 
Destino ven/ 
Mañana no podrás/
Yo no estaré/   
 ..........
(Temor) 
Juegas conmigo/ 
Alejaste mi meta/
Tú, vil destino/ 
 ..........
(Amor)   
Amor sincero/ 
Es carente de dueño/ 
Baila a su son/     
.......... 
(Naturaleza) 
Lluvia y color/
Dos almas gemelas/
La bella armonía/
 ..........
(Naturaleza)   
Lluvia y color/ 
Dos almas gemelas/ 
La bella armonía/ 
.......... 
(Amor)  
¡Que pare el tiempo!/   
Para gritar al viento/
Nuestro secreto/  
.......... 
(Amor)   
Busco el encuentro/ 
Amor, sueña conmigo/
Yo te hallaré/ 
.......... 
(Amor) 
Tiempo Robado/  
Amantes Clandestinos/
Amor cautivo/    
 ..........
(Erótico) 
Manos suplidas/
Por las tuyas, mi vida/  
Así te espero/ 
.......... 
(Erótico) 
Loca pasión/  
Que transforma el amor/  
En puro estado/   
.......... 
(Naturaleza)  
La flor marchita/  
Suplica lozanía/
Quiere candor/ 
 ..........
(Miedo)
Distancia cruel/
Temor, celos dolor.../
 La perdición/ 
.......... 
(Miedo) 
Y respira hondo/ 
Mírame, ¿ves? soy yo/
¿Por qué esos miedos?/
.......... 
(Deseo)
Sólo tres días/
Para poder ver tu alma/
Dame solo eso/
 ..........
(Amor)
Una flor di/
Una sonrisa diste/
Un jardín nació/
.......... 
(Miedo) 
¿Pero qué pasa?
¿Cuán doloroso es esto?
¿Por qué no acaba?


lunes, 11 de febrero de 2013

Tormento

XXX

Mi alma se apaga y angustiada gime.
Se apagaron las luces del camino.
Ya no sé a donde conduce mi sino.
Me cierran las salidas y me oprime.

Mi alegría, como pago ella exige
La melancolía llega, a mí vino.
Por querer seguirla, mi estado arruino.
Sin albedrío mi vida, ella rige.

Lo que tengo, de mis manos escapa.
Quiero esconderme y dejar de sufrir.
Amargas lágrimas mi cuerpo empapa

Mi corazón me habla, lo oigo latir.
Una fuerza, en mi interior se destapa.
El valor llega y lo siento fluir.